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Podaron un árbol para ponerle freno a los ladrones

Los delincuentes entraban sin problemas a una cochera, hasta que los vecinos descubrieron cómo lo hacían.

En noches consecutivas, en un céntrico edificio hubo robos en la cochera y rápidamente se expandieron la bronca y la preocupación. Los autos quedan estacionados en un primer piso, a varios metros de altura desde la vereda, por lo que muchos se preguntaban cómo ingresaban los ladrones. Las cámaras de seguridad revelaron una insólita maniobra y el personal de maestranza del edificio cortó por lo sano, literalmente, "podando" un árbol.

El escenario de los constantes robos fue el edificio ubicado en la esquina de San Martín e Italia. Las cocheras están entre la planta baja y el primer piso de departamentos, con la particularidad de no tener paredes. El portón de acceso no estaba forzado como tampoco las puertas de acceso al edificio, por lo que rápidamente se intuyó que los ladrones trepaban por algún lado.

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Los ladrones se habían llevado todo lo que encontraron de un vehículo estacionado y, en otro robo, se fueron con una bicicleta. Según contaron vecinos del edificio, quedaron filmados por cámaras de seguridad. Las imágenes permitieron determinar cómo hacían para llegar hasta las cocheras para recorrer el lugar buscando abrir los autos y otros objetos de valor con total impunidad.

Arbol podado por robos03.jpg

Más allá de la denuncia de los hechos puntuales, que es decisión de las víctimas, muchos de los propietarios de cocheras reclamaron alguna medida preventiva, puesto que las cocheras no tienen alambrado, ni rejas. En el lugar solo hay barandas para evitar que alguien caiga a la vereda y un alambre de púas que separa la cochera de la construcción contigua, pero ninguna otra protección específica contra los robos.

Al revisar las cámaras, los vecinos confirmaron que los ladrones no llegaban desde las propiedades vecinas, si no que aparecían por la pared de calle San Martín. Al inspeccionar la vereda, notaron que los ladrones podían llegar fácilmente hasta las cocheras trepando a un árbol. Primero se subían a un canasto de basura, que quedó a punto de caer, y desde allí alcanzaban ramas muy fuertes, con el tamaño de un tronco.

Ante los reclamos de los vecinos por los robos, los encargados del edificio talaron esas ramas. Pasados varios días de la drástica decisión, no se habrían producido nuevos robos en las cocheras.

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