El terror de las 1200: lo condenaron por amenazar a mujeres, pero sigue libre
Un peligroso sujeto que atemorizó a vecinas recibió un año de prisión en suspenso tras confesar su culpa. No va preso, pero debe cumplir pautas de conducta. Dicen que ahora se porta bien.
Un violento sujeto que tenía a mal traer al vecindario de las 1.200 Viviendas y había tomado el hábito de amenazar a mujeres fue condenado a un año de prisión en suspenso en un juicio abreviado en el que admitió haber cometido varios episodios de ese tenor, entre ellos a su propia hermana.
La sanción impuesta no lo lleva tras las rejas, aunque deberá cumplir pautas de comportamiento por el lapso de dos años.
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La causa se dividió en dos legajos. Uno fue por el hecho ocurrido el 26 de abril del año pasado, poco después del mediodía, cuando Antonio Ruiz se presentó en una verdulería ubicada en Manuel Estrada 2.146 y desde la vereda comenzó a gritar y a exhibió un revolver, indicó la acusación presentada por la fiscal Alejandra Altamira.
La comerciante en ese momento estaba atendiendo a una niña, a la que tuvo que acompañar para que se retirara porque se había asustado. Allí el acusado le dijo a la verdulera "Usted cierre todo, porque la voy a cagar a tiros, le voy a romper todo", mientras le apuntaba con el arma de fuego, para finalmente retirarse a una plaza situada a pocos metros. La secuencia le provocó a la víctima temor por su integridad física, lo que motivó que llame inmediatamente a su hija, quien realizó la denuncia.
El agresor fue detenido por la policía, pero no le encontraron el revolver.
Por ese episodio, en que estuvo involucrada María García, a quien la fiscalía acusó de “amenazas simples”, Ruiz fue imputado por “amenazas agravadas por el uso de arma”.
"Los voy a cagar a cuetes..."
El siguiente incidente lo protagonizó el 18 de octubre siguiente, minutos antes de la medianoche, y la amedrentada fue su propia hermana, a quien le mandó un mensaje por Whatsapp en el que le advirtió "…así que van a tener plomo, pa todos ustedes. Los voy a cagar a cuetes si no me tienen esa cosa mañana a mediodía...", haciendo alusión a ella y a su novio. La víctima presentó audios y capturas de pantallas con los ataques. Por este caso lo acusaron de “amenazas”.
Hubo un tercer hecho que a su vez se dividió en tres. El primero se produjo el 15 de abril de este año, alrededor de las 7, cuando le gritó a una vecina que salía de su casa -ubicada enfrente de la suya- “Te voy a cagar a piedrazos tu rancho”.
El siguiente ocurrió poco antes del mediodía del día siguiente, a la misma mujer que se encontraba en una casa vecina la amedrentó "exhibiéndole un arma blanca que llevaba en su cintura”. La víctima precisó que era un cuchillo tipo carnicero de grandes dimensiones, de unos 30 centímetros y mango de madera. Pero llegó la policía, ya que a pocas cuadras se encuentra la Comisaría 79, y entonces Ruiz se metió en su casa.
Finalmente, horas después -alrededor de las 18- le arrojó piedras a la casa de la misma mujer, destruyéndole dos vidrios y un postigo.
La damnificada en su declaración destacó que tuvo que llevar a su hija de 9 años a la casa de su madre por el temor que le genera Ruiz. “Todo el barrio le tiene miedo y por eso no hacen nada”, lamentó.
Por esa sucesión de agresiones lo imputaron por “amenazas simples” (primer hecho); “amenazas calificadas por el uso de arma blanca (segundo) y “daño simple” (tercero).
Acuerdo de juicio abreviado
En una audiencia realizada días atrás la fiscal Altamira informó que habían consensuado con la defensora Adjunta Cecilia Ibáñez cerrar la causa en un juicio abreviado e imponerle a Ruiz un año de prisión en suspenso y pautas de comportamiento por dos años.
Sostuvo que la pena, que es el mínimo mayor, es factible dado que no tenía antecedentes. Además, resaltó que había conversado con las víctimas y no objetaron el acuerdo, ya que “no han vuelto a tener problemas” con él.
Ruiz también aceptó la resolución. Dijo que había cometido los hechos y que estaba conforme con la pena.
Sin pruebas contra María
Mientras que, con respecto a María García, que la acusaron de amenazar a la comerciante en el primer episodio, la fiscal solicitó su sobreseimiento por falta de evidencias. Explicó que más allá de la declaración de la víctima, tampoco la denunciante puede describir bien que le habría dicho porque fue en contexto de pelea. Agregó que tampoco hubo testigos presenciales. La defensora estuvo de acuerdo en todo.
La jueza María Florencia Caruso sobreseyó a la mujer al valorar el dictamen fiscal que fue “contundente”.
En cuanto a Ruiz, también avaló el acuerdo alcanzado por las partes. Sostuvo que además de su confesión había pruebas sólidas para declararlo culpable.
En cuanto a las pautas de conducta por el término de dos años, Ruiz deberá someterse al control del Patronato de Asistencia de Presos y Liberados cada dos meses y fijar domicilio. Además, tiene prohibido cometer nuevos delitos y debe abstenerse de consumir bebidas alcohólicas y drogas.
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