Pidieron condena para la acusada de matar a Honores

De esta manera, quedó cerrado el juicio contra Irene Méndez. La defensa reiteró que es inocente.

Como podía preverse, la fiscalía cipoleña hizo una contundente acusación en contra de Irene Méndez y pidió que sea declarada culpable por el crimen de Eduardo Honores. En tanto, la defensa se apoyó en declaraciones de un perito y planteó que la escena de los hechos fue adulterada. Asimismo, hizo referencia a la perspectiva de género y a una imputación previsible sobre una mujer pobre y con antecedentes.

El debate quedó cerrado ayer con el pedido de declaración de culpabilidad por parte de la fiscalía y de la querella, mientras que la defensa, a cargo de Juan Pablo Piombo, abogó por la absolución.

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Por el Ministerio Público Fiscal, a cargo de la valoración de la prueba, estuvo el fiscal jefe Gustavo Herrera. Este señaló que su teoría del caso había sido acreditada y solicitó al tribunal que declare culpable a la acusada por homicidio doblemente calificado por ser cometido con alevosía y por ser cometido criminis causa, “en el supuesto de que dio muerte a la víctima para lograr su impunidad”.

A la hora de mencionar las pruebas incriminantes, el acusador mencionó una serie de indicios a los que caracterizó como “unívocos”: colillas de cigarrillos halladas en el lugar del hecho y que presentaban ADN de la acusada, huellas dactilares que fueron tomadas de una caja, de una botella y de una bolsa en la vivienda de la víctima, y huellas de calzado que se correspondían con una zapatilla secuestrada en la vivienda de Méndez.

Además, destacó que del relevamiento de las conversaciones vía mensajes de texto que pudieron reconstruirse a partir de pericias tecnológicas realizadas sobre un celular, surgía que la imputada y Honores habían mantenido contactos para pactar un encuentro durante la noche del crimen.

Finalmente, Herrera recordó que en un allanamiento realizado en la vivienda de Méndez se secuestraron distintos elementos que pertenecían a Honores y que estaban en su vivienda el día anterior al crimen. A las explicaciones de la acusada sobre como obtuvo esos bienes, las calificó como “mendaces”.

Respecto de la hipótesis de la defensa, que se centra en que la escena del crimen fue montada, el fiscal replicó que el perito ofrecido por Piombo no resultaba confiable puesto que carecía de experiencia suficiente para el trabajo encomendado y agregó que su labor se había centrado en analizar fotografías de lo relevado en el lugar pero que no había presenciado de forma directa el domicilio de Honores, ubicado sobre calle Villegas al 900.

La querella, representada por el abogado particular, Agustín Aguilar, adhirió al pedido de declaración de culpabilidad de la fiscalía y destacó el trabajo del Ministerio Público durante la investigación.

Por su parte, el defensor oficial solicitó que su representada sea absuelta por existir “certeza negativa” de que la misma hubiera cometido el crimen.

Recordó que hubo hipótesis y sospechosos que no fueron investigados hasta agotar las posibilidades de producir evidencias, señalando por ejemplo que existía en un cajón de una de las habitaciones de la casa de la víctima un preservativo que fue peritado a pedido de la defensa y que arrojó resultados compatibles de ADN de la víctima y otra mujer, pero no que no era de la acusada.

El tribunal fijó para el viernes la lectura del veredicto.

--> Una relación de prostituta y cliente

El tribunal que definirá la suerte de Irene Méndez está integrado por los jueces Álvaro Meynet, Florencia Caruso y Julio Martínez Vivot.

Ayer, la acusada reiteró que es inocente y que no tenía motivos para asesinar a Eduardo Honores, quien era su cliente.

La mujer, que habló con este diario en su momento, reconoció que se dedicaba a la prostitución y que hacia visitas semanales a Honores. La relación se remontaba a más de un año y, tras cada cita, cobraba una importante suma de dinero debido a que se quedaba toda la noche.

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