"No guardo rencor contra las víctimas, estén tranquilas"

Lo afirmó Forno. El líder de la megabanda salió en libertad y se contactó con LMN.

POR GUILLERMO ELIA / policiales@lmneuquen.com.ar

El temible José “Chiqui” Forno, líder de la megabanda que concretó 19 robos entre violentas entraderas y boquetes, recuperó ayer la libertad y lo primero que hizo fue hablar con LM Neuquén para enviar un mensaje a sus víctimas. Insistió en su inocencia y aclaró que tiene que presentarse todos los días en la Subcomisaría 79.

Durante el juicio que se extendió a lo largo de tres meses a fines del año pasado, Forno quedó expuesto como organizador y líder de la banda integrada por delincuentes de todo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

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Las escuchas aportadas por la fiscalía dejaron en evidencia el grado de violencia que ejercía la banda en sus entraderas, tal como lo padecieron los empresarios Ferraciolli y Olivetti, entre otros. Además, quedó expuesto el nivel de organización y las tareas de inteligencia que hacían sobre sus víctimas.

Sobre todo esto Forno no habló, fiel a su estrategia. Prefirió mantenerse callado por respeto al tribunal, pero sí envió un mensaje a sus víctimas, que aseguran sentirse atemorizadas ahora que él está libre.

“En cuanto al miedo que las hipotéticas víctimas -y lo dejo en claro, ya que considero que soy inocente- puedan llegar a tener, lo único que puedo manifestar es que no tengo nada personal con ninguna, ni guardo rencor alguno, por lo tanto pueden estar totalmente tranquilas”, dijo el Chiqui a este medio y volvió a insistir en su inocencia, que será definida por un tribunal el 14 de febrero.

Tras recuperar la libertad, su abogado había informado a este diario que le habían impuesto una presentación semanal en fiscalía para confirmar que estuviera a derecho, pero el propio Forno salió a rectificar a su defensor.

“No debo presentarme una vez por semana a firmar en fiscalía, sino todos los días en sede policial”, dijo el cabecilla de la megabanda, quien aclaró que no estuvo sólo 18 meses con preventiva sino 33 meses hasta ayer, cuando volvió a caminar sin tobillera electrónica por las calles de Cipolletti.

El ex empleado judicial, condenado en 2017 a seis años de prisión por defraudación al Estado, pena que aguarda la definición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación para empezar a cumplirla, concluyó: “Sólo quiero estar tranquilo y en paz con mis cinco hijos y familiares”.

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