Los Montecino ya están libres tras ser absueltos

Tenían colocadas tobilleras para su seguimiento y la defensa particular reclamó que se las saquen.

En un lapso muy breve, los Montecino salieron airosos de los pasillos tribunalicios de Cipolletti: no sólo zafaron de una acusación por asociación ilícita, sino que también dejarán de ser monitoreados con tobilleras electrónicas. Ayer se confirmó que los tiempos legales habían expirado para la prisión domiciliaria y que ahora el único compromiso que les queda es presentarse a la audiencia de cesura donde se determinará el castigo que les corresponde por dos estafas menores.

Antes del cierre del juicio oral por los delitos de asociación ilícita y estafas, la defensa particular a cargo del roquense Juan Vincenty había solicitado que se revisara la situación de sus defendidos debido a que tenían colocadas tobilleras como parte del seguimiento que se les hacía desde la Justicia. Luego del polémico fallo donde fueron absueltos de la mayoría de los cargos que les atribuían por una serie de estafas en la región, ayer se cumplió el pedido de fin de la prisión domiciliaria y el juez aceptó el reclamo fundamentalmente porque habían atravesado 15 meses con medidas restrictivas de la libertad.

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Desde la fiscalía, a cargo de Santiago Márquez Gauna, se buscaron argumentos para impedir el otorgamiento del beneficio pero el magistrado a cargo de la audiencia fue inflexible y recordó que el plazo máximo de encierro u otras medidas de control no debe superar el año.

Asimismo, el abogado defensor se encargó de recordar que el castigo que podrían recibir por las estafas no superará los tres años y que la pena que cumplirían tras las rejas no excedería un par de meses. En el caso de los Montecino, es de cumplimiento efectivo debido a que tienen antecedentes.

De igual modo, los cipoleños finalizan otro paso por los tribunales locales de forma muy favorable y pasaron de enfrentar penas por arriba de los cinco años a un castigo muy menor

La investigación abierta por la presunta asociación ilícita movilizó a la Brigada de Investigaciones de Cipolletti y a gran parte del Ministerio Público Fiscal durante varios meses. Se llevaron adelante múltiples escuchas telefónicas y luego, allanamientos en autoparques y propiedades particulares. Ante la envergadura del proceso, la defensa buscó llegar a un acuerdo y ofreció reparaciones económicas a las víctimas que, en muchos casos, aceptaron. Sin embargo, desde la Procuración se descartó la posibilidad y se recalcó que serían juzgados.

A pesar de las expectativas del Ministerio Público, la investigación se derrumbó durante el juicio y la defensa avanzó con intervenciones para que los magistrados no tengan presentes determinados elementos incriminatorios. Después vino un fallo contundente a favor de los Montecino.

Un monitoreo electrónico

Las tobilleras electrónicas servían para seguir los movimientos de Pablo Montecino y Pedro Hernández, quienes habían sido detenidos en diciembre de 2017. Apenas fueron encarcelados, su defensa pidió que se los liberara y se accedió al reclamo aunque se ordenó el monitoreo electrónico de los dos imputados. El resto de los acusados de integrar la presunta banda eran cuatro hombres.

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