Los gremios piden seguridad para empleados municipales
Como lo había anticipado el secretario de Organización de ATE, Héctor Aguilar, se avanzó con una presentación ante el intendente Abel Baratti para que se dispongan medidas inmediatas en relación con la seguridad de los trabajadores del área de Tránsito. El pedido se deriva del brutal ataque sufrido por Elio Vega, quien fue golpeado por tres personas en el predio municipal de calle Brentana durante el trámite de un carnet de conducir.
En diálogo con LM Cipolletti, Aguilar confirmó que ayer se reunieron con el jefe comunal y otros funcionarios, y además de plantear temas destacados como la construcción de un dispensario en la Isla Jordán, se pudo entregar una nota para “erradicar la violencia” y prevenir hechos lamentables en los espacios de trabajo. No sólo ATE estuvo presente sino que hubo representantes de Soyem y UPCN, y juntos describieron la situación vivida por Vega. Baratti tuvo la oportunidad de ver la denuncia policial y, en concreto, indicó Aguilar, se propuso “generar una política preventiva porque lo de la semana pasada no es de ahora”.
Los gremios dejaron claro que las respuestas no se deben demorar y que “es imperiosa una solución”, precisó Aguilar. Más allá del incidente con Vega, el integrante de ATE aclaró que los ataques contra inspectores tienen varios antecedentes en el tiempo y recordó que en la Isla Jordán un trabajador fue herido con un cuchillo.
El fin recaudatorio
Aguilar remarcó que la discusión no se debe limitar a los hechos de violencia y puso como ejemplo las multas en Tránsito, que deben ser modificadas y alejarse del fin exclusivamente “recaudatorio”.
Para que los planteos no queden olvidados, es intención de los dirigentes gremiales de analizar el tema también con el intendente electo Aníbal Tortoriello. Muy conmovido por lo que le tocó vivir a Vega, Aguilar recordó que se dieron señales de advertencia a funcionarios municipales. “Así como le pegaron con una cadena, lo podrían haber matado”, enfatizó. Y destacó que las disputas verbales y físicas en la calle que se dan a diario tienen ligazón con la necesidad de los empleados de cumplir con su trabajo. En ocasiones, reconoció, sus magros sueldos los obligan “a recaudar” con las actas de infracción.
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