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Las personas detrás de cada vacuna

Todos los días medio centenar de trabajadores de la salud, voluntarios y estudiantes llevan adelante la campaña de vacunación contra el COVID en Cipolletti. Una labor en la que ponen su pasión por mejorar la vida de las personas.

La mañana del martes 29 de diciembre de 2020 cientos de trabajadoras y trabajadores de la salud dieron inicio a la campaña de vacunación más importante en la historia de la humanidad. En Cipolletti la primera dosis contra el COVID se aplicó en el Estadio Municipal y hasta el día de hoy la labor continúa sin descanso. Un gran equipo de profesionales recibe a los vecinos cada día para inmunizarlos y también recorre los barrios más alejados para incentivar la participación.

La campaña movilizó a todas las áreas del hospital de Cipolletti, pero también a un gran número de estudiantes de las carreras de Medicina y de Enfermería quienes se acercaron a colaborar como voluntarios. Todas y cada una de las personas que prestan servicio, en su mayoría mujeres, ofrecen su tiempo y esfuerzo para frenar la pandemia y poder regresar lo antes posible a la ansiada normalidad.

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Cerca de 50 trabajadores de la salud todos los días abren las puertas del Estadio Municipal. Entre ellos se encuentran enfermeras, voluntarios, agentes sanitarios y médicos. En el caso de los estudiantes voluntarios, debieron capacitarse previamente en simuladores y rendir exámenes antes de formar parte de la campaña

David Osorio (41) es enfermero, presta servicio en la terapia intensiva del hospital Pedro Moguillasky y también está abocado a la vacunación COVID. Fue testigo directo de la parte más compleja de la pandemia y vio morir a muchas personas que no pudieron ganarle al virus. Hoy está agradecido de poder colaborar y que las personas, gracias a la vacuna, puedan evitar una enfermedad grave.

“Ser parte de este trabajo me llena de satisfacción porque se trata de un beneficio que es para toda la comunidad. Una de las prácticas habituales de nuestro trabajo es la prevención de enfermedades y es justamente lo que estamos haciendo. En pandemia es muy importante el aporte de nuestra profesión; nunca se nos necesitó tanto como ahora, y nos enorgullece”, explicó.

Dijo que durante el peor momento de la pandemia veía morir pacientes todos los días.

“Fueron momentos muy preocupantes. Tuvimos mucho miedo al principio, y ahora con la vacuna nos estamos empezando a aliviar. Este trabajo nos generó niveles de ansiedad y estrés muy grande. Hubo momentos donde desbordamos, comparable con un campo de guerra. Nuestro temor era pensar en nuestras familias, en cuidarlos y que estén bien porque sabíamos bien de qué se trataba todo esto”, relató David.

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David Osorio, enfermero de la terapia intensiva.

David Osorio, enfermero de la terapia intensiva.

Iris Villablanca es licenciada en enfermería, vive en Fernández Oro y es la jefa del servicio de Oncología, pero también colabora en la campaña. Dos veces a la semana concurre como parte de su trabajo y se encarga de aplicar las diferentes dosis.

“Tengo 48 años y hace 24 que trabajo en la salud pública, en distintos servicios del hospital. Sabemos que hay muchas personas que no alcanzaron a llegar a la vacuna y se quedaron en el camino, por eso poder estar acá nos genera mucha satisfacción. Tuve familiares muy graves por el virus y todos, en algún momento, sentimos que no dábamos abasto”, contó.

Dijo que las personas mayores son las que más la conmovieron. “Llegan muy felices en busca de la vacuna, saben que es su esperanza de seguir un poquito más. Verlos emocionados, me llenan el alma”, contó Iris con lágrimas a punto de caer.

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Iris y Carla preparan las vacunas minutos antes de su aplicación.

Iris y Carla preparan las vacunas minutos antes de su aplicación.

Añadió que el gran miedo era convertirse en el nexo entre el virus y su familia, por lo que siempre debió protegerse de forma exhaustiva.

“La gente recibe con buena voluntad la vacuna, hemos aplicado 250 dosis en un solo box, es muchísimo. Cada vez que vemos el polideportivo lleno de gente nos pone muy contentos. También notamos el agradecimiento de la comunidad y reconocen nuestro trabajo que suele ser una tarea silenciosa”, expresó.

A cargo de la campaña COVID en Cipolletti se encuentran dos queridas profesionales del hospital, la médica pediatra Isabel Pedraza y la licenciada en enfermería Eugenia Sandoval. Ambas se pusieron al hombro la organización de la campaña y propusieron implementar un nuevo mecanismo: salir a buscar a las personas.

“Cuando me llamaron para formar parte de este gran equipo sentí un poco de temor porque era mucha la responsabilidad, pero el trabajo en equipo es lo que facilita la tarea”, contó Pedraza. Dijo que quedó sorprendida con la actitud de los adolescentes quienes llegaron a la vacunación con muchas expectativas.

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“No vi a ningún chico con resistencia a la vacuna, todo lo contrario. Mucha alegría y acompañamiento de sus familias”, indicó.

“Estamos muy conformes y agradecidos de la gente. La vacunación es un acto de amor, de empatía y solidario, porque al vacunarnos nos cuidamos nosotros y a las personas que tenemos alrededor”, expresó Sandoval.

Contó también que implementaron la descentralización de la campaña para salir en busca de los vecinos, y que están obteniendo excelentes resultados.

“La estrategia es salir a buscar a la gente y sumar más vacunados. Salimos a los barrios más alejados, hicimos vacunación nocturna y también vamos a instalarnos en las puertas de los supermercados. Hoy quienes llegan a internación por COVID son personas que no están vacunadas, por eso es tan importante la inoculación”, aseguró.

Actualmente en Río Negro ya se aplicaron más de 883 mil dosis de la vacuna contra el COVID y la campaña continúa de forma ininterrumpida.

Los estudiantes también dijeron presente

Carla Millar y Pablo Salinas son estudiantes de la facultad de medicina de la UNCo, y Guadalupe Vogel es estudiantes de la licenciatura en enfermería. Los tres, junto a una gran cantidad de voluntarios, participan de la campaña aplicando vacunas y teniendo el primer contacto con los pacientes.

“Estoy desde marzo como voluntaria; los primeros meses venía tres veces por semana y ahora sólo una jornada. Hacemos alrededor de cien aplicaciones por día. Se trata de una experiencia única y la posibilidad de tener mi primer contacto con personas, además de colaborar”, comentó Carla.

Dijo que cada día es una jornada especial llena de emociones, pero los días que más la marcaron fueron el inicio de la vacunación.

“Los primeros días vacunamos a los adultos mayores, y llegaban desesperados porque tenían mucho miedo. Era muy lindo ver como los abuelos llegaban en brazos de sus nietos. A través de los ojos podemos ver la felicidad de cada uno”, comentó.

Guadalupe arrancó hace casi dos meses a prestar servicio en el Estadio Municipal, y antes formaba parte del grupo de registro.

“A veces pensamos que ya están todos vacunados, pero todos los días llega gente por la primera dosis. Sabemos que estamos formando parte de un hecho histórico”, describió.

Recordó que días atrás apenas pudo contener las lágrimas de la emoción cuando tras vacunar a un nene con síndrome de Down, se paró y le agradeció con todas sus fuerzas.

Pablo también es uno de los vacunadores, pero antes formaba parte del equipo de epidemiología que lleva adelante el seguimiento de los contactos estrechos. Es oriundo de Cutral Co y su tarea era a través del teléfono advirtiendo posibles síntomas en los pacientes para intentar cortar las cadenas de contagios.

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Pablo Salinas es estudiante de medicina de la UNCo y participa de la campaña de vacunación.

Pablo Salinas es estudiante de medicina de la UNCo y participa de la campaña de vacunación.

“El seguimiento de los contactos estrechos se basa, por sobre todas las cosas, en la sinceridad del contagiado. Es esa persona quien tiene que aportar los datos de los contactos estrechos para poder identificarlos y contactarlos. Les recomendamos un aislamiento preventivo y hacemos el seguimiento telefónico todos los días para saber cómo están”, relató el estudiante de medicina.

Dijo que en varias oportunidades pudo detectar síntomas de COVID en los contactos estrechos y que gracias a la cuarentena se logró cortar con la cadena de contagios.

“Escuchar la voz es fundamental porque cambia cuando los pacientes enferman. A través de una conversación amigable vamos detectando la situación. Por lo general las personas están con buena voluntad en colaborar”, afirmó.

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