La venta de pirotecnia sintió el veto a los petardos

En los comercios aseguran que hay menos clientes que en 2016.

La ordenanza que prohíbe la pirotecnia ruidosa en los locales cipoleños no sólo afectó las ventas que solían ser masivas durante las fiestas, sino que también provocó una gran pérdida de interés por parte de los clientes. Según contaron comerciantes ubicados en el corazón de la ciudad, la habilitación oficial comenzó el jueves y en los primeros días fueron muy pocos los que optaron por comprar fuegos artificiales luminosos, razón por la que se mostraron molestos.

Los comercios habilitados no son muchos pero los que lograron cumplir con todos los requisitos exhiben la aprobación de la Municipalidad en sus vidrieras y mostradores para evitar inconvenientes, aunque no lo hacen con tanto orgullo. Es que la prohibición de los artefactos de estruendo provocó que las ventas no arranquen con la demanda habitual.

Sergio y Victoria, dueños de un comercio céntrico ubicado entre las calles España y 9 de Julio, contaron que en la previa a las fiestas el panorama no ha sido muy favorable pero que aún queda tiempo para volver a estar en carrera. En los primeros días de venta fueron pocas las personas que se acercaron a preguntar por los productos que ofrecen y quienes lo hicieron, en su mayoría, eran de Neuquén capital, donde la pirotecnia está terminantemente prohibida.

La veda parcial que se implementó en Cipolletti parece no tener incidencia del otro lado del puente: “algo es algo”, pensarán los clientes neuquinos. La falta de controles en los puentes facilita el ingreso de la mercadería, que por ordenanza no se puede vender ni utilizar.

A su vez, expresaron su enojo por las grandes pérdidas que sufrieron y por quienes ingresan para quejarse de los artificios en exposición. “Muchos entran y dicen que no tendríamos que venderlos porque son perjudiciales para los perros, cuando nosotros ahora sólo estamos vendiendo los lumínicos. En todo caso, eso depende de la privacidad de cada uno porque yo tengo que pagar el alquiler, tengo que llegar a fin de mes”, se quejó el comerciante.

Por otro lado, un matrimonio encargado de otro local céntrico explicó que es muy pronto para hacer un balance, aunque se mostraron expectantes. “Independientemente de la ordenanza la gente está interesada y vendrá a comprar”, contaron.

Una vez más, los comercios con mayor variedad de pirotecnia fueron los elegidos para las compras navideñas, mientras que los que se mantuvieron al margen para evitar problemas notaron una gran ausencia de clientes. Para ellos, la nueva norma municipal no fue favorable.

Hecha la ley, hecha la trampa

Si bien la ordenanza ya entró vigencia, algunos comerciantes decidieron ignorarla y vender pirotecnia de estruendo. No los tienen en exposición en los mostradores pero, si se piden, los sacan de un depósito. Este es el caso de un negocio ubicado en pleno centro cipoleño, donde aprovecharon la falta de controles en los primeros días de venta para hacer caso omiso de la prohibición. Lejos de la vidriera tienen escondidos los artefactos ruidosos, que son los más buscados. Sus dueños ofrecen los habilitados y, si no hay interés, avisan que tienen “ruidosos de verdad”. Por su parte, la clientela continúa avalando su venta al pedirlos y, finalmente, comprarlos. Sin importar sus negativos efectos en niños, adultos mayores, pacientes de enfermedades como el autismo y animales.

Clientes foráneos y manifestantes

Cruzan el puente

En Neuquén, la pirotecnia está prohibida. No puede venderse ningún producto y tampoco se puede utilizar. Pero los vecinos igual quieren hacer ruido y cruzan el puente para comprar productos en Cipolletti.

Van a quejarse

Según los comerciantes, las ventas arrancaron flojas en comparación a otros años. Y no todos los que entran quieren comprar. Algunos lo hacen solo para manifestar su rechazo a la venta de pirotecnia porque afecta la salud.

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