"La pelota de fútbol es la excusa, es la herramienta"
Por Sofía Ibáñez - [email protected]
En 1985, Nico Jaime era un pibe de pelo largo que siempre andaba jugando al fútbol. Su amor por la redonda generaba un aura en ese adolescente de las 200 Viviendas al que los más chicos buscaban para que les enseñara a jugar a la pelota. El barrio que estaba ubicado al final de la calle La Esmeralda, con las chacras de fondo, había comenzado a poblarse cuatro años atrás, en medio de la guerra de Malvinas y el retorno a la democracia. Cada familia tenía entre dos y cuatro hijos, que alborotaban el lugar buscando algo en qué entretenerse, sin recursos y lejos de los espacios de poder político y económico de la ciudad. En ese contexto nació la escuelita Los Humildes, que ayer cumplió su aniversario 35 y terminó el 2019 con 130 niños y niñas.
"Toda la gente era trabajadora, muy humilde, con muchas necesidades. Las 200 era un lugar apartado y hoy está en el medio de todo. El Parque Norte era todo descampado, ahí limpiamos con todos los chicos para tener un espacio, llegar a los clubes era muy difícil en esa época. Estaban Cipolletti, San Martín y Marabunta, eran los tres clubes madre de la ciudad", contó Nico, que trabaja junto a un grupo de niños, ya que a mediados de mes viajarán a competir a Chile. El grueso de los futbolistas, de 5 a 14 años, iniciará la actividad recién en marzo.
"De pibe chico me gustó mucho el deporte y acá en el barrio se organizaba algo y me venían a buscar. Siempre trataba de que los pibes estén ocupados. Es un estilo de vida, con todas las ocupaciones que tiene cualquier persona, se suma el fútbol y obviamente al lado mío muchísima gente ayudándome. Yo hace 35 años era un pibe de pelo largo al que miraban de reojo", contó el entrenador de una de las escuelitas barriales emblemáticas de la región.
"En Los Humildes hemos vivido de todo: falta de laburo, deserción escolar, drogas, lo que se te ocurra, Las 200 lo pasó. Hasta muertes, de todo nos pasó. En el barrio hubo épocas muy duras, fue estigmatizado. Las 200 era mala palabra en algún momento, vos decías de dónde eras y la gente levantaba la ceja. Nosotros, los más jovencitos, nos dábamos cuenta de que, si no nos organizábamos, la Policía entraba mucho, estaba saliendo el gobierno militar y entrando la democracia. El contexto era bravo", recordó.
A pesar de las limitaciones económicas, como también de los prejuicios con los que convivían, se animaron a soñar. Con Jaime diciéndoles a las familias "anímense", la escuelita comenzó a salir de la zona norte de la ciudad. "Después nos metimos en todas", recordó con alegría. En cada torneo, Los Humildes decían presente y en 1995 realizaron su primer viaje de larga distancia a Mendoza. "Yo quería que mis chicos viajaran, que conocieran otros lugares", dijo.
Pero no todas fueron buenas. "Hemos perdido chicos en el camino, algunos fueron presos, otros murieron, no todo es perfecto. La vida es así, queremos hacer todo lo que podemos, pero si en algún momento algo nos traba, por algo es. Es el momento de volver a replantearse las cosas y ver qué hicimos mal", sostuvo Nico.
"Tengo muchos chicos en situación de riesgo, a mí me llega de todo. Nosotros tenemos que prepararnos para todo eso. La pelota es la excusa, es la herramienta, pero hay más cosas detrás de esa pelota. De esos 130 nenes, el 10 por ciento está en una situación difícil. A eso hay que sumarle las 30 escuelitas barriales que hay en Cipolletti. Hay mucho trabajo. Es por eso que es bueno que apoyen, que nos escuchen, que ayuden a los nuevos entrenadores barriales, que les acerquen algún material. Es lo mínimo que te van a pedir, porque son todos laburantes, salen del trabajo y se van al potrero", dijo.
Los festejos por los 35 años se postergaron para marzo, cuando se inicie la actividad. Muchos chicos son hijos de los pibes que fueron a buscar a Nico para que los entrene. La historia se sigue escribiendo.
La escuelita itinerante
La escuelita de fútbol Los Humildes comenzó en el Parque Norte, donde habían limpiado el lugar para hacer dos canchas. Con el tiempo tuvieron que buscar otro espacio y recibieron la ayuda del club Marabunta, que les prestó una hectárea para que pudieran entrenar. Hace cinco años, una fundación les cedió en comodato un terreno donde practican de marzo a agosto. El resto del año deben alquilar canchas, por falta de iluminación.
“Siempre tuvimos chicas en la escuelita”
Los Humildes también fue un espacio para las nenas que querían jugar al fútbol y eran apuntadas como “raras”. Nico Jaime se alegra del impulso que está tomando el fútbol femenino en el país y recordó que las mujeres que jugaban hace 35 años eran señaladas como “machonas”.
“Desde la fundación de Los Humildes, desde el año 85, siempre tuvimos chicas en la escuelita. Eran las ‘raras’, como les decían en ese momento, ‘las machonas’. Es lógico que la mujer va a avanzar cada vez más, me parece fantástico”, manifestó.
“Estoy muy contento con lo que está pasando con el fútbol femenino. Porque abre otro camino y otra necesidad. El deporte es para todos, no hay ni un deporte que no sea noble. Después, hay personas de todo tipo y te van a entregar nobleza, vida sana, te van a entregar respeto y valores humanos tremendos”, sostuvo.
En cuando a la Liga Municipal Infantil, aseguró que este año “hay que ponerle el pecho y salir adelante, para poder levantar nuevamente”.
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