Anualizada, la inflación superaría los 33 puntos porcentuales, algo que afecta directamente el poder de compra de los trabajadores patagónicos, a quienes se les complica cada vez más llegar a fin de mes.

El rubro que más aumentó en julio fue transporte, con el 5,2%, seguido por recreación y cultura -por las vacaciones de invierno- con el 5,1%, y equipamiento y mantenimiento del hogar con el 4,2%.

Alimentos y bebidas -el que más incidencia tiene en los sectores de menores recursos- aumentó 4% en el mes pasado. Los demás rubros registraron los siguientes incrementos: restaurantes y hoteles, 2,9%; salud, 2,8%; educación, 1,8%; vivienda, agua, electricidad, gas y otros, 1%; y comunicación, 0,6%. Lo único que cerró en baja fue el de las prendas de vestir y calzado, con un retroceso del 0,1%.

La región del gran Buenos Aires tuvo una inflación del 2,8%, la menor de todo el país, mientras que la más alta en esta oportunidad fue la de la región de Cuyo, con el 3,6%. El noreste y noroeste tuvieron un alza del 3,4%; el área pampeana registró una suba del 3,3% y la patagónica creció 3,2%.

En junio, los datos oficiales arrojaron que la inflación fue del 3,7%, la más alta de los últimos dos años, mientras acumuló 16% en el primer semestre.

En los primeros siete meses del año la inflación fue del 19,61%, mientras que la suba interanual se ubicó en el 30,36%. El alza de los precios fue mayor a las previsiones realizadas por el Gobierno y no hay buenas señales para lo que se viene.

3,2% fue la inflación de julio en la Patagonia, según el Indec.

De esta manera, se alcanzó el 19,6% de alza de precios en los primeros siete meses del año. La situación preocupa a los gremios, que ven disminuido el poder de compra de los trabajadores.

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