Juan González Larrosa, perteneciente a familia pionera en habitar Cipolletti
Esta familia emparentada con Fernández Oro es de origen sanjuanina: se inició con el casamiento de Facundo Larrosa con Esmeralda Oro. Orígenes que se remontan al Virreinato del Río de la Plata, hijo de un español y de una peruana, Facundo estudió medicina y se destacó en la lucha contra la fiebre amarilla. Luego se radicó en San Juan y se casó con Esmeralda. De este matrimonio nacieron 16 hijos, pero solo cuatro llegaron a la edad adulta: Facundo, Juana, Ventura y Lucinda, que se casó con Manuel Fernández Oro, primo hermano suyo.
Uno de los descendientes, Emilio González Mon, se casó con Juana Larrosa Oro, sanjuanina y prima hermana de Fray Justo Santa María de Oro: de este matrimonio nacieron varios hijos. Uno de ellos, Juan González Larrosa, nació en San Juan y falleció en Cipolletti. Al morir su padre, su madre, Juan y hermanos se fueron a Buenos Aires a alojarse en la casa de su tío, el general Manuel Fernández Oro, ya que había resuelto hacerse cargo de la crianza y educación de los hijos.
Te puede interesar...
Su tío envió a Juan a aprender sobre la administración del campo en Chascomús, en La Adela. Conoció a María Helena Nogués y se casó con ella. Como regalo de bodas, el coronel Fernández Oro le regaló el campo La Llanada, que no lo cultivó y lo vendió al señor Alanis.
Cuando se instaló en Cipolletti con su hermano Jorge atendieron los bienes del tío y plantaron frutales y en 1923 en La Esmeralda, lugar ubicado al norte de calle Alem. Seguidamente, alrededor de 1918, Jorge y Juan crearon la sociedad Jorge y Juan González Larrosa S.A., gran adelantada en fruticultura. Luego, Juan construyó la casa para su familia en La Esmeralda y Circunvalación, estuvieron allí hasta mediados de la década del ’30, y luego se fueron a vivir a Pichi Ruca, con doña Lucinda.
Alrededor de 1919 hubo remates de tierras: los sobrinos de Fernández Oro compraron algunos lotes. Juan compró las que estaban al este de la última calle delineada del pueblo, hoy Brentana, llamada “La quinta del pueblo”, luego loteada con el nombre de San Pablo.
Lucinda Larrosa nació en 1863 en San Juan y falleció en 1969. Recibida de maestra, se casó con el militar Manuel Fernández Oro: no tuvieron hijos. Donó un terreno para el colegio secundario, fue presidente de la comisión pro templo de la hoy Capilla histórica que realizó don Jacinto del Ben. A la muerte de su esposo, Lucinda heredó los bienes. El Municipio de Cipolletti colocó su nombre al primer tramo del cantero central de la calle Pacheco.
Según el historiador Dehais, “Doña Lucinda en un reportaje le informó a Alfredo Kossmann que el campo comprado en la confluencia fue adquirido en cuotas en 1895/6 y lo pobló de hacienda conforme a lo que la Ley que exigía”.
También doña Lucinda relató que “la primera vez que llegó a Cipolletti se alojó en la casa de Miguel Muñoz, que había construido una vivienda frente a la casita de madera que servía de estación del ferrocarril cuando aún se llamaba Parada 1240”. Lucinda manifestó que no conoció al ingeniero Cipolletti, pero recordaba que su esposo le prestó la casa a su sucesor, el ingeniero Decio Severini.
Juan González Larrosa era hijo de Emilio González Mon, de nacionalidad chilena, que estaba casado con Juan Larrosa Oro, sanjuanina. Tuvieron cinco hijos, dos de los cuales se vincularon a la vida cipoleña. Juan González Larrosa, nacido en 1884, estudió en el Colegio Carlos Pellegrini. Como ya hemos relatado en escritos anteriores, se alojó en Buenos Aires en casa de su tío Manuel Fernández Oro y se dedicó a tareas del campo familiar.
En un veraneo en San Juan conoció a su futura esposa, María Elena Nogués: se casaron en 1914. Este matrimonio tuvo cuatro hijos: María Helena, María Rosa Luisa, Alberto y Clementina, que se casó con el escribano José María Pilotto, como hemos consignado en escritos anteriores. Juan estuvo en los primeros tiempos de la fruticultura valletana: con su hermano Jorge participaron en la plantación de manzanas, peras, ciruelas, durazneros, cerezos, castaños, entre otros. Además, participó en diversas actividades y fue presidente de la Comisión de Fomento en distintas oportunidades. Inauguró en 1927 las obras para la provisión de agua potable; promovió la instalación de la corriente eléctrica.
Todos estos datos fueron suministrados por dos de sus hijas, María Helena y Clementina, cuando se editó la obra Cipolletti, calles y espacios verdes.
Familia solidaria, está el testimonio de Beatriz Negrita Fábregas de Uzábal, recordada habitante del Neuquén del ayer: “En el año 1918 llegaron a Cipolletti mis padres, recién casados, él con veintiséis años y ella apenas con veinte. Como tantos otros, eligieron un lugar en estas tierras donde compartir la vida, el amor y el trabajo”.
A poco de llegar, José Enrique Fábregas compró un carro, dos caballos, lona, enseres y herramientas de labranza y se fueron por la huella que los llevó a Peñas Blancas, solitario lugar a orillas del río Colorado. Debido a la inclemencia del tiempo y la soledad los obligó a volver. En la chacra Colonia Lucinda de la familia de don Juan González Larrosa tuvieron amparo y trabajo.
Las fotos que acompañan el escrito fueron suministradas por gentileza de la Biblioteca de Cipolletti Bernardino Rivadavia.
Historias pioneras, fundadores de pueblos valletanos, sembradoras de plantas y esperanzas con miras al futuro. Este fue un repaso de esas vidas que llegaron cuando todo estaba por hacerse e hicieron mucho, sentaron bases y comenzaron a formar esta región tan bella, hecha de esfuerzo y trabajo y solidaridad.
Leé más
Semana Santa en Cipolletti: Cuánto cuesta el kilo de merluza y cómo vienen las ventas
Atención conductores: el importante aviso de la Muni sobre la renovación del carnet de conducir
Noticias relacionadas
Lo más leído














