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Entrenan a perros antinarcóticos de toda la Patagonia

Divisiones Canes de policías de distintas provincias se reúnen en Cipolletti.

Los mejores detectores de narcóticos, los que tienen un olfato incorruptible, confluyeron ayer en Cipolletti. Son los perros que entrenan las policías de Río Negro, Neuquén y otras provincias de la zona patagónica para poner coto a la circulación de drogas en las calles. Mestizos, labradores, malinois y otros se dieron cita ayer en el predio de la División Canes, ubicada en Ferri, donde intercambiaron ideas y unificaron criterios para mejorar así el trabajo.

Las jornadas de capacitación para actualizar metodologías de trabajo y mejorar el entrenamiento fueron declaradas de interés por el Concejo Deliberante de la ciudad y se prolongarán hasta el viernes inclusive. Las dicta la Policía Federal y es el segundo encuentro que se realiza, con la participación de alrededor de 17 perros y casi 50 policías comprometidos en la búsqueda de estupefacientes.

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“Un perro bien entrenado tiene un olfato indiscutible e inquebrantable. Una vez que aprende a detectar el olor, nada lo corrompe. Su margen de error es nulo. Los que nos podemos equivocar somos nosotros. Por eso es una herramienta fundamental de trabajo, incluso para la búsqueda de personas. Con su nariz nos lleva a lugares que con nuestra vista jamás percibiríamos”, sostuvo uno de los organizadores del evento, el sargento Cristian Ramos, a cargo de la División Canes de Cipolletti.

En diálogo con LM Cipolletti, el uniformado sostuvo que hay representación de todo el personal que trabaja con perros en la zona sur del país. Incluso contaban con el arribo de una comisión procedente de Ushuaia. “La meta es la misma, sacar todo lo malo de las calles y trabajar para la gente que lo necesita”, expresó Ramos.

En esta ciudad, los guías entrenan a cuatro perros con olfato para la detección de estupefacientes. Estos fueron bautizados en la División Canes de la Policía de Río Negro como Hachi, Blue, Delfi y Cata.

Métodos hay muchos, pero a ellos les funcionan bien el activo, cuando el perro ladra o rasca el bolso donde se presume que hay droga, y el pasivo, cuando se echa en el lugar donde hay presencia de estupefaciente.

“Se los enseña desde que son cachorros, a través de motivaciones positivas, que pueden ser el juego o la comida. También se los socializa con objetos y personas. Y lo que más buscamos es su bienestar, que se sienta cómodo”, contó el sargento.

Chequeo de cada uno de los animales

Los perros también fueron evaluados por el veterinario de la división, Sergio Gómez, quien examinó su estado de salud general, su peso y la actitud en la búsqueda de estupefacientes. “Siempre buscamos que tengan una buena nariz, no importa su tamaño sino su condición de olfato. Y lo que hacemos es potenciar su instinto de caza, donde en lugar de buscar una presa, hacemos que busque los olores que queremos”, agregó. Y si bien el fuerte de Cipolletti es la búsqueda de personas, actualmente el personal entrena a diez perros.

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