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El último día de dos héroes cipoleños que combatieron las llamas

Con mucha emoción, Cristian Ariel Altamirano y Gabriela Fleitas se retiran del cuartel como bomberos voluntarios después de 25 y 27 años de servicio hacia la comunidad. "Nuestra satisfacción se paga con que nos digan gracias, eso ya es un montón", dijo Gabriela Fleitas.

Hoy no es un día más para Cristian Altamirano y Gabriela Fleitas. Es el día que se retiran, el último acto como bomberos voluntarios en el cuartel de la calle Libertad. Un día cargado de emociones y recuerdos. Un día para agradecer y llevar un mensaje hacia la comunidad, esa que los vio llegar una y mil veces con un camión para salvar una vivienda asediada por las llamas, buscar a una persona que se había perdido y ayudar a sus familiares a encontrarla o rescatar a una persona entre los hierros de un vehículo.

Cuánto camino recorrido por estos dos bomberos.

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"Acá no tenemos otro incentivo más que decir que somos bomberos y hacemos esto por amor, porque queremos hacerlo. Yo me llevo eso: la satisfacción de haber servido, de haber aportado a la comunidad, el compañerismo y sentir que somos un equipo", dijo Gabriela.

Tiene 49 años, un trabajo como enfermera de la unidad de terapia intensiva de una clínica privada y dos hijos, uno de los cuales quiso hacer carrera como bombero voluntario.

Al cabo de 27 años, se dio cuenta que ya no podía cumplir con la tarea como siempre y dio un paso al costado. Hoy siente una mezcla de emociones, entre recordar cuando entró al cuartel, ver lo rápido que pasó el tiempo y llegar hasta el final de la jerarquía. "Por mí y por las chicas que vengan atrás mío, que le sirva de ejemplo, que se puede llegar hasta lo más alto con vocación, asistencia y cumplimiento", expresó Gabriela.

Gabriela fleitas bombera

En su caso abrazó la vocación desde pequeña. Casi, diría, fue parte del legado familiar que le dio su padre, también bombero.

"Esto te tiene que gustar, porque vas a dejar muchas cosas de lado y hay que estar siempre dispuestos", agregó. Reuniones con amigos, días de franco que se convierten en guardias, horas de descanso y con los hijos.

Lo mismo, pero con otras palabras, puede decir Cristian Ariel Altamirano. Otro bombero voluntario de 48 años que se retira con el corazón lleno de emoción. "Son etapas que se van cumpliendo. Hoy tuvimos el acto esta mañana y fue muy movilizante", dijo.

En su caso, no se termina del todo su labor como bombero porque está al frente de la escuela que forma a los cadetes desde 2014. Aparte tiene su trabajo de taxista y es padre de cuatro hijas. "Yo de algún modo voy a seguir presente", expresó.

Ingresó al cuartel en el año 1995. Siempre vivió a media cuadra y cada toque de sirena fue un llamado para él. Dos años después juraba como bombero. Y así fue que pasaron los años, repartiendo su vida y su tiempo arriba de un taxi o de un camión de bomberos; y con la familia que siempre le hizo el aguante.

Bombero Altamirano 04.jpg

"La vocación se construye día a día en el cuartel, y no lo sabés hasta que estás adentro. Yo agradezco el apoyo incondicional de mi familia, porque sin ellos no hubiese podido", reconoció Cristian.

Todos en su familia estuvieron de algún modo involucrados y colaboraron con su vocación de servicio. Pequeñas acciones generan grandes resultados. Como lo fue cada vez que tocaba la sirena. "Mi viejo o mi mamá se levantaban y me tenían el portón abierto de la casa para que pueda salir rápido. Ellos ya sabían que yo me estaba cambiando. Y para ahorrar tiempo, porque los minutos corren en estas cosas, estuvieron ahí. Siempre me ayudaron", recordó.

Por eso, cuando la gente critica a los bomberos y les dice que llegaron tarde para apagar un incendio, Altamirano señaló: "No saben todo lo que tenemos que hacer muchas veces para llegar hasta el cuartel o maniobrar un camión con 13 mil litros de agua encima por calles de tierra. A veces, eso la gente no lo entiende, ni saben del sacrificio que hay detrás".

Agradecidos los dos, se llevan la satisfacción que genera hacer algo con amor y el buen compañerismo que forjaron dentro del cuartel con otros bomberos. "Nuestra satisfacción se paga con salvar a las personas, y hacer algo para el prójimo, la satisfacción que nos digan gracias. Eso ya es un montón", cerró Gabriela.

Día de los bomberos

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