El tarifazo dejó en la cuerda floja a la biblioteca cipoleña

Ni con las luces led lograron ahorrar y bajar el costo de la boleta.

A duras penas están soportando en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia los imparables aumentos en las tarifas y demás gastos de funcionamiento, mientras que los ingresos tienden a depreciarse por la inflación y falta una ayuda más efectiva de parte de entes oficiales, como la Municipalidad. En la institución han efectuado hace un tiempo el recambio de luminarias a las del tipo led, aconsejadas por el presidente Mauricio Macri, pero la modificación poco ha influido en el consumo, dado que las actividades que se despliegan en el lugar requieren de un intensivo uso de la luz.

Por las instalaciones de la biblioteca pasan por semana entre 700 y 1000 personas, una gran parte de ellos estudiantes que dedican muchas horas a la lectura en las salas disponibles. En la actualidad, los universitarios son el sector educativo que más utiliza las dependencias, habiéndose revertido el perfil de antaño en que el grueso de los asistentes eran alumnos de primaria y secundaria.

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El titular de la Comisión Directiva, Franco Ávila Gross, manifestó que por sus actividades y características en la entidad “siempre hemos tenido un consumo alto” de electricidad, pero en el pasado, antes de la actual administración nacional, casi no había inconvenientes con las facturas.

“La colocación de las lamparitas led casi no nos movió el amperímetro, no nos cambió mucho el uso, ha sido muy poco”, afirmó.

El año pasado hubo incrementos tarifarios importantes, algunos desmesurados, que tras conversaciones con Edersa se moderaron un poco. Así y todo, el promedio de las facturas rondó entonces los 7000 y 7500 pesos, mientras que en la actualidad ya oscilan entre los 10.000 y 12.000 pesos.

La introducción de lamparitas led ayudó un poco en su momento a paliar los gastos, pero tampoco ha sido la solución porque el edificio de la institución tiene unos 1000 metros cuadrados cubiertos, con áreas administrativas, salas de lectura, la radio FM Mural, talleres y ahora también un bar cultural, espacios que necesitan constante suministro de la luz. La calefacción central cuenta con dos motores eléctricos, imprescindibles pero antiguos y hoy, por las estrecheces económicas, complicados para reemplazar.

“La situación que atravesamos, como todas las bibliotecas populares de la provincia, es difícil. Nos perjudicó la quita de subsidios. A partir de eso, se disparó el pago por consumos de la electricidad y, en menor medida, por el gas”, enfatizó el directivo.

$10.000 como mínimo debe pagar la biblioteca por la electricidad.

Para la Bernardino Rivadavia se vuelve una tarea complicada afrontar los gastos por los servicios, dados los acotados ingresos que percibe y la amplitud de sus actividades.

Pocos ingresos para muchas actividades

Para su funcionamiento, mantenimiento y limpieza, la biblioteca cuenta con seis empleados fijos y pocos fondos. Los ingresos provienen, en su mayoría, de la cuota mensual de $90 que pagan los 700 socios activos. Son cerca de $63.000, de los cuales unos $20.000 insume, con aportes, el pago de uno de los trabajadores. También se destina una parte al cobrador. Los vecinos aportan, a través de las facturas de las tasas, cerca de $3000 mensuales y Provincia aporta 5 sueldos y algunas partidas de la Lotería.

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