Hay una obra de arte monumental que duerme en los galpones del ex Corpofrut y espera ser integrada al espacio urbano de esta ciudad. Se trata del Sísifo de la mitología griega, pero adaptado a la Patagonia, que construyó el artista cubano Adolfo González y terminó en 2015.

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Es una estructura hecha de acero que representa la fuerza de voluntad. Su creador recordó que fue concebida en plena crisis del 2001, cuando muchos argentinos abandonaron el país. “Representa al emprendedor, al que no se deja amilanar por las circunstancias y enfrenta los problemas”, contó el artista caribeño.

Entonces, el mensaje de la obra echaba por tierra la idea de irse del país, para enfatizar el carácter del hombre o la mujer que no deja caer la obra de sus vidas. Por eso, por lo que representa, González sostuvo que sería un “desmérito” que no sea presentada en sociedad.

En la mitología griega, Sísifo fue un personaje conocido por empujar una piedra cuesta arriba, que antes de llegar a la cima de la montaña, rodaba hacia abajo y tenía que empezar de nuevo, así, una y otra vez.

La obra consta de cinco secciones, que están desmontadas y pesan alrededor de 22 toneladas en total. Cuando sea colocada sobre bases muy profundas, el artista calcula que medirá cerca de 10 metros de altura. Recrea una figura humana, aunque también distintos eventos que son propios de esta zona. Por eso, el corazón de la obra es un remolino que, de acuerdo a la dirección del viento y su intensidad, emite distintos sonidos.

El artista comenzó a trabajar en este proyecto junto a Carlos Magliarelli, quien fuera director municipal de Cultura durante la gestión de Alberto Weretilneck como intendente. “En 2001 comenzamos con los dibujos, la obra arrancó un año después”, precisó González.

Destacó que es “un trabajo muy grande y muy profundo” que demoró mucho tiempo porque el presupuesto era escaso. “Se hizo más de onda que otra cosa para que la ciudad tenga un monumento importante”, advirtió.

Pasaron 18 años, y al fin la obra parece que será exhibida ante la comunidad. Una posibilidad es que se concrete para el aniversario de la ciudad. Sin embargo, el artista advirtió que llevará un tiempo que se consoliden las bases que hay que hacer para que soporten la obra. “Ojalá que se pueda, porque sería un desmérito no colocarla, más que nada por lo que representa”, consideró.

Lo instalarán antes de fin de año

El secretario de Obras Públicas, Héctor Melo, aseguró que está decidido que la obra sea montada en una rotonda ubicada en la intersección de Alem, Maestro Espinosa y Circunvalación Perón, antes de que termine la gestión de Tortoriello. “Lleva mucho tiempo ahí, en la ex Corpofrut, y son pocos los que la conocen. Pero el Sísifo ya está terminado y está la decisión de colocarlo”, manifestó el ingeniero. Por el peso que tiene, la coordinadora del Centro de Artes Visuales, Gabriela Carron Weis, advirtió que tiene que ser instalada sobre un terreno que no ceda con facilidad. Recordó que se estudiaron distintas opciones, pero fueron descartadas porque la tierra era muy regada. Cuando llegue el momento de colocarla, se tendrá que utilizar una pluma debido al enorme peso y al tamaño de la estructura. “Como escultura terminada, es una de las obras más importantes para la zona patagónica”, evaluó la coordinadora municipal.

Demora por falta de presupuesto

Carron Weis recordó que la obra se inició con hierros y elementos que donaron algunos comerciantes. Pero tuvo varios parates y enormes dificultades para conseguir el material. “Costó mucho esfuerzo porque no había material suficiente, era poca la gente que trabajaba y luego no se le dio importancia. Fue en el último tramo de la gestión de Abel Baratti que volvió a tener impulso”, comentó. González reconoció que la obra demoró mucho porque el presupuesto fue escaso, por lo que el aporte de los vecinos fue clave.

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