El puerto, el plan B ante un mal día de playa en Las Grutas

Los turistas se mudaron al muelle.

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Es una fija. Cada vez que el clima en Las Grutas no se presta para la playa, los turistas buscan cómo entretenerse, y conocer el muelle de pescadores de San Antonio Oeste es una buena alternativa.

Ayer fue uno de esos días. El cielo estuvo nublado, un intenso viento levantó abundante tierra y la temperatura no superó los 26 grados. Conjunción ideal para el paseo entre barcos y marineros, y decenas de personas lo disfrutaron como alternativa a la playa.

Por las condiciones meteorológicas la mayoría de las embarcaciones estaban en el puerto, por lo que el escenario fue aún más atractivo, aunque los visitantes no pudieron observar las tareas que diariamente realizan los trabajadores del mar.

Aquí las jornadas laborales son intensas. Los buques llegan con los frutos que capturan en el golfo San Matías e inmediatamente se despliega el operativo para descargar los productos frescos en camiones con acoplados térmicos que aguardan para transportarlos a las plantas de procesamiento o a otros destinos comerciales.

Después, cuando terminan esa faena, vuelven a llenar las bodegas con hielo para partir nuevamente.

En la actualidad, unos 20 barcos operan en el muelle sanantoniense, bautizado Heleno Arcángel en homenaje a un antiguo pescador de la zona.

Diego Facundo, San Cayetano, Ygua, Santos Vega, Columbus, Don Vicente, Golfo Azul, Sierra Grande y Ángel Antonio eran algunas de las naves atracadas ayer a la espera de mejores condiciones en el mar para salir de pesca. Las capturas están centradas en el langostino, una especie que hasta hace unos cinco años no abundaba en el golfo San Matías, que apareció en forma masiva y ha desplazado a la merluza –históricamente, el pescado característico del caladero rionegrino-. Los langostinos ahora son la vedette de los pescadores por su valor económico y porque además se encuentran a pocas millas de la costa, lo que permite ahorrar costos.

Paseo portuario

No contemplan a los visitantes

El trabajo en el muelle es rutinario para los pobladores de SAO, pero se convierte en un atractivo pocas veces visto para los turistas, que no tienen quien les brinde alguna explicación y se tienen que ir con esa incógnita.

Hace algunos años se reflotó un antiguo proyecto para instalar un centro didáctico y recreativo que se complementaría con la exposición de investigaciones científicas y la labor de las embarcaciones pesqueras, pero nunca se terminó de concretar.

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