El conflicto familiar detrás de la masacre de pingüinos
La masacre de cientos de pingüinos en la zona de Punta Tombo, en Chubut, comienza a cobrar claridad gracias a la investigación por parte de la Justicia chubutense.
Luego de diversos allanamientos, la fiscal a cargo de la causa, Florencia Gómez, logró identificar a uno de los responsables de la muerte de 292 pichones de pingüinos y huevos destruidos.
"Hay una situación familiar previa", afirmó la funcionaria judicial y agregó: "Todo comenzó con un problema sucesorio de esa propiedad, por lo que uno de los propietarios que disputa la titularidad decidió realizar un camino hacia la costa, sin autorización". Uno de los titulares del territorio, Luis Alberto La Regina, dijo que se trató de una usurpación.
En busca de llevar a cabo su obra, el acusado dispuso de maquinaria pesada para construir un sendero de unos 700 metros de largo por tres de ancho. De esta manera, se desmontó toda la vegetación nativa. El mayor daño ambiental y visible fue que “pasó con la topadora por arriba de los nidos”, junto con el aplastamiento y compactación del terreno que implicó que el material se depositara con la pala sobre las cuevas linderas al camino.
“Esto generó que más de 140 nidos quedaran aplastados y los pichones que se hallaban en cada nido, entre dos y tres ejemplares, quedaran ahogados por la misma tierra”, precisó Gómez. Además, la colocación de un cerco perimetral electrificado provocó que tanto “el pingüino macho y hembra adultos que van al mar a buscar comida para sus crías, cuando volvieron con la comida, se electrocutaron”.
-> El conflicto detrás de la matanza
Luis La Regina era dueño de la propiedad en cuestión. Al fallecer y realizarse la sucesión, las tierras pasaron a sus hijos, Ricardo Omar y Luis Alberto, quienes quedaron como dueños y se repartieron la propiedad.
Según el representante legal de Luis Alberto, la masacre ocurrió en la parte de su cliente y todo tomó estado público cuando el damnificado denunció a su hermano.
“Todo esto pasó en la propiedad de mi cliente, pero usurpándola, invadiéndola. Este hecho puntual se dio ahora, anteriormente había habido otro suceso que no trascendió, pero que tuvo que ver con el impedimento de acceso a un camino viejo”, aseguró el letrado en diálogo con el medio local Cadena Tiempo.
Toda la zona afectada forma parte de una “reserva natural”. Por eso, se requiere de una autorización previa con personal idóneo para evitar este tipo de consecuencias de impacto ambiental.
-> La palabra del acusado
Ricardo Omar brindó declaraciones a los medios sobre el hecho del que se lo acusa y afirmó que la construcción se realizó entre julio y agosto pasados, sin presencia de pingüinos: "Me crie acá y soy consciente de que hay pingüinos, por eso se hizo en un momento en que ellos no están", precisó.
"Hay un problema de sucesión previo desde hace 10 años. Yo no maté a ningún pingüino", sentenció el hombre en un vivo realizado en Facebook.
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