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El almacén saludable que hace escuela en el Alto Valle

Raiguen ofrece productos naturales, además de viandas calientes, productos de panadería con recetas propias, y asesoramiento para fomentar una alimentación de calidad. 

Una complicación de salud le abrió la puerta a otra filosofía de vida que terminó rescatándola del estrés de las aulas y convirtiéndose en el sustento de vida de toda su familia y el futuro de una de sus hijas. Con 23 años de trayectoria en Cipolletti y mucho esfuerzo, Raiguen se mantiene vigente como el primer almacén de productos naturales del Alto Valle que sigue fomentando la alimentación saludable con un amplio abanico de propuestas, entre ellas elaboraciones propias de panadería, repostería, ensaladas, tartas y platos calientes para llevar al mediodía como vianda.

Impulsada por Ana María Masin, la tienda nació en 1998 para canalizar su nueva vocación y tentar al destino después de decidir hacer un alto en la docencia para meterse en un universo completamente diferente con el que había empezado a sintonizar tiempo atrás, cuando empezó a escuchar a su cuerpo. Eran tiempos donde la comida natural no estaba tan difundida como hoy y en la que los prejuicios respecto a su sabor estaban a la orden del día.

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"A mi siempre me gustó interiorizarme sobre la alimentación natural porque después de mis tres embarazos quedé con muchos problemas de huesos. Empecé yoga y a leer mucho sobre el tema. Una amiga me dijo: 'Lo que tenés que hacer es ponerte un almacén natural y dejar la docencia que te está matando'. Yo venía con mucho estrés en ese momento, estaba muy mal de la columna, trabajaba doble turno, corregía sábado y domingo y no disfrutaba nada de la vida. Y así fue como surgió el negocio", comenzó contando Ana, en diálogo LMNeuquén.

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El primer local de Raiguen.

El primer local de Raiguen.

"Primero alquilamos un local chiquito que estaba en Miguel Muñoz 67, donde pasamos la etapa más dura después de la crisis del 2001", continuó Carlos Cuevas, quién además de aceptar el cambio de vida que le propuso su pareja en materia de alimentación, se abocó de lleno al negocio tras quedarse sin empleo, aportando su conocimiento y experiencia en administración que incorporó en su paso por una empresa de construcción y en un frigorífico.

"En 2004 empezamos a levantar cabeza. Buscamos otro lugar porque ella cocina muy bien y queríamos agregar eso. Entonces alquilamos un local grande en Roca 135 donde el dueño amplió, a cambio de aumentar la renta. Compramos una cocina y tomamos dos empleadas que bajo la dirección de Ana empezaron a hacer comidas inventadas por ella", recordó Carlos. "Él y mis hijas fueron mis conejitos de india", acotó entre risas Ana.

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A fines del 2013, todavía con el contrato de alquiler vigente, el propietario del inmueble de la calle Roca les pidió que se fueran porque precisaba el lugar para una hija que se había quedado sin trabajo. "Fue una situación bastante difícil de sobrellevar y fue así como en enero del 2014 nos instalamos en 9 de Julio 45, donde estamos ahora", sintetizó Carlos.

En Raiguen se pueden encontrar desde milanesas de soja, frutos secos, cereales, legumbres y verduras orgánicas de estación, hasta elaboraciones con recetas que Ana ideó con productos de calidad y teniendo en cuenta los nutrientes para aportar a una dieta balanceada. La abundante porción del menú que ofrece de lunes a viernes al mediodía, ronda los 430 pesos e incluye diversos platos que rotan cada 20 días: desde faina de garbanzos con verduras y papas asadas, hasta guiso de porotos aduki con arroz, verduras y algas, pasando por risotto con hongos y tofu, paella vegetariana con algas marinas y empanadas integrales de carne vegetal.

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El almacén de productos saludables cuando funcionaba en el local de Roca 135.

El almacén de productos saludables cuando funcionaba en el local de Roca 135.

Una de las elaboraciones más solicitadas de Raiguen son las hamburguesas de mijo y verdeo, avena y calabaza, remolacha y nueces, lentejas y zanahorias, tofu y zanahoria, garbanzos y hongos, entre otras variedades, además de los panificados y opciones de repostería natural sin conservantes como alfajores veganos con harina de almendras y chocolate, torta galesa, torta rellena con pasta de manzana reducida, pasta frola integral sin huevos, budines y galletitas de harina integral de mijo, coco, avena, algarroba, polvo de almendras y pasas.

"Todavía en el Valle no hay ninguna dietética que haga lo que hacemos nosotros. Fuimos pioneros. Hemos viajado por gran parte del país y nos cuesta encontrar un negocio como el nuestro para comprar comida. Nosotros tenemos muchos productos orgánicos. Fuimos los primeros en traerlos acá. Vendemos además muchos productos macrobióticos como yogur, leche de arroz, leche de coco, tofu, que antes lo hacíamos nosotros en forma artesanal. Da mucho trabajo, por eso hoy le compramos a una fábrica de Buenos Aires que lo hace con soja orgánica. Hemos llegado a traer huevos orgánicos y brotes en avión desde allá", destacó Carlos.

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La cocina de Raiguen.

La cocina de Raiguen.

"Otro plus que tenemos es el contacto personal con todos nuestros proveedores con quienes entablamos una relación de confianza. Por ejemplo, trabajamos con la harina integral orgánica de Campo claro, un molino de Buenos Aires que fue el primero que hizo orgánico en el país", contó el hombre. "Yo he probado un montón de harinas y la de esta marca es la mejor. Aunque sea la más cara la seguimos trayendo y cocinamos con eso porque nos da un resultado increíble", remarcó Ana.

Política y secretos

"Nosotros siempre mantuvimos una conducta de no incorporar cualquier cosa, por más que fuera redituable económicamente. Nos mantenemos dentro de nuestra filosofía de alimentación natural. Aparte hemos leído mucho y consumimos lo que ofrecemos. Eso es un plus porque sabemos, por ejemplo, cómo se usan las harinas, qué resultado dan, todas las características de los alimentos", ponderó Carlos.

"Asesoramos a nuestros clientes, incluso Ana dio talleres en el local y en Neuquén. siempre les aconsejamos que se informen porque hay que saber alimentarse para tener todos los nutrientes. Hay gente que se hace vegetariana y por ahí le está faltando alguna vitamina o proteína", advirtió, a lo que la madre de sus hijas sumó: "Algunas cosas no las traemos porque sabemos que no son de calidad o porque tienen ingredientes que no son buenos para la salud".

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Ana María en uno de los cursos de cocina saludable que dictó con el sello de Riaguen.

Ana María en uno de los cursos de cocina saludable que dictó con el sello de Riaguen.

"Hay un queso que lo venden como vegetariano o vegano a base de papa y la papa es un alimento que hay que comerlo en el momento", explicó él. "Salsas de soja hay miles, pero la verdadera está fermentada por un buen tiempo y se hace con soja orgánica, sin colorantes ni caramelos", sostuvo a su turno ella. "Muchos de los panificados con harina integral, muchos lo hacen con un 50 por ciento de harina blanca. Están también quienes venden el trigo burgol como cuscús, que es una sémola o azúcar refinada como azúcar mascabo", contrapuso Carlos diferenciando su emprendimiento de otras dietéticas.

Gratitud esfuerzo y herencia

La historia de Raiguen no fue fácil, pero más allá de las crisis económicas y los momentos de angustia e incertidumbre el emprendimiento profundizó la convicción de Ana y Carlos respecto al modo de vida que eligieron, los fortaleció como pareja, socios y compañeros de trabajo y forjó un futuro para una de sus hijas.

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Ana María y Carlos en su almacén de productos saludables.

Ana María y Carlos en su almacén de productos saludables.

"Todo requirió mucho sacrificio. Nosotros vendíamos hasta libros de alimentación saludable, pero con la crisis que empezó antes de la pandemia la gente dejó de comprar, al igual que la cosmética natural porque además de comestibles también ofrecemos pasta dental, shampoo, cremas y productos para cuidado para bebés", precisó Carlos.

"Sin ninguna connotación política, empezamos en la peor crisis con el fin de (el expresidente Fernando) De la Rúa, que nos mató porque no podíamos comprar nada. Tuvimos que vender dos vehículos que teníamos para salvar el negocio y endeudarnos por todos lados. Recién en 2002, 2003 empezamos a remontar hasta el 2015. 2015, 2016 empezamos de a poco a ir para atrás, a vender menos... y después llegó la pandemia. Si bien no nos afectó tanto como a otros rubros, como el gastronómico, las ventas disminuyeron aunque nos mantuvimos con el contacto online a través de Facebook y Whatsapp", valoró.

"Siempre digo que el puntal del negocio ha sido ella siempre, más allá de que hice mi parte desde otra posición. Hace 42 años que estamos casados y 23 que estamos trabajando juntos. Tiene su mérito eso porque convivir no es fácil con nadie, ni en el hogar ni en el trabajo y nosotros convivimos en los dos lugares. Aunque tenemos diferentes maneras de ser y opiniones, no nos podemos quejar", indicó Carlos. "La verdad es que se nos da muy natural y él también es puntal porque sin él no me hubiese podido dedicar a la cocina", remarcó Ana.

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"A lo largo de estos años, el 99 por ciento de la gente que hemos conocido en el negocio es valorable", aseveró el comerciante, mientras que su compañera añadió: "Estamos muy felices, tenemos muy buenos clientes que nos siguen desde hace años. Muchos ya son como amigos, la calidez y el amor entre nosotros es insuperable".

"Yo tengo 68 años, Ana, 67, así que ya nos estamos retirando. Le estamos dejando todo a nuestra hija Agustina para que sea la continuidad" sentenció Carlos. "Ella y su familia tienen incorporada este tipo de alimentación y ella es muy consciente, se lee todas las etiquetas, investiga todos los productos para ver qué contienen, si es perjudicial para la salud o no eso es invalorable", resaltó la cocinera.

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"Raiguen es un nombre mapuche que quiere decir florecer y me pareció muy lindo. Yo siempre decía que con este negocio íbamos a ayudar a la economía familiar y a poder hacer estudiar a nuestras hijas; y la verdad es que fue así", remarcó. "La mayor satisfacción es haber podido vivir del negocio, que en principio no era la idea, y hacer algo que nos gusta difundiendo algo saludable. Estamos poniendo nuestro granito en ese sentido", concluyó Carlos.

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