Dina, la abuela cipoleña de casi un siglo de anécdotas

La ex cocinera de Cipo tiene 98 años. Llegó a la ciudad en 1952.

KATIA GIACINTI / giacintik@lmneuquen.com.ar

Dina del Carmen Bravo es una abuela cipoleña de 98 años y dueña de una historia marcada por el sacrificio, la cocina y la solidaridad. Si bien creció en un contexto duro a nivel socioeconómico, logró abrirse camino en el mundo recolectando un sinfín de logros y anécdotas por contar. Además de dedicarle cinco años de su vida al Club Cipolletti, también dejó su marca en Copahue y viajó por todo el país junto “a las pibas”, su grupo de amigas.

Nació el 1° de mayo de 1920 en Barda Negra, localidad cercana a Zapala, en Neuquén, donde vivió con su familia al cuidado de sus animales de campo hasta que llegaron “los años malos” y se quedaron sin capital. Para 1952 se mudó con su esposo a esta ciudad por el nacimiento de una de sus hijas, Norma, pero la poca oferta laboral los llevó a comprar una casa en el barrio La Armonía, en Cinco Saltos. Allí se dedicó a cosechar y recolectar los restos de la poda en su chacra.

“Tengo siete hijos, cerca de 25 nietos y también bisnietos, la verdad no recuerdo el número exacto porque son muchos. También crié a tres chicos que no tenían un lugar donde vivir, que solían pasar por el barrio y a quienes decidí darles un techo para que pudieran tener una vida mejor. Una de ellas se casó hace muy poco y fue la última en irse, después quedé sola en casa, aunque siempre estamos en familia”, relató Dina.

En 1957 su vida dio un giro inesperado tras el fallecimiento de su marido, razón por la cual decidió volver a Cipolletti con el objetivo de sentirse más acompañada por sus seres queridos. Su retorno también significó comenzar desde 0 y, aunque su hermano le prestó un “ranchito” para poder tener un lugar donde dormir, decidió vender su casa en Cinco Saltos para pagar todos los materiales necesarios para la construcción de un nuevo hogar en el barrio Almirante Brown, en Cipolletti, donde reside hasta el día de hoy.

“Mi primer trabajo acá fue cuidar a un bebé, después seguí planchando, limpiando la casa, cociné en un hotel en Copahue por dos años y preparé comida en el Club Cipolletti por cinco. También viajé mucho con mi grupo de amigas, éramos alrededor de 15 y en ese momento teníamos entre 60 y 70 años, unas pibas. Los fines de semana vendíamos entre 30 y 40 docenas de empanadas para poder ir a Bariloche, Mar del Plata, entre otros destinos. Nos íbamos, fácil, dos veces al año, y no me arrepiento de nada”, recordó Dina, con una sonrisa pícara en el rostro.

“Tengo siete hijos, cerca de 25 nietos y también bisnietos, pero no recuerdo el número exacto porque son muchos. También crié a tres chicos que no tenían un lugar donde vivir”, dijo Dina del Carmen Bravo. Llegó a Cipolletti en 1952.

“La ciudad hoy está irreconocible”

Dina contó que hoy ve “muy bien” a la ciudad en comparación a cómo estaba cuando ella llegó, hace aproximadamente 66 años. “Antes estaba todo lejos, teníamos que caminar 5 o 10 leguas para ir a buscar bolsas de harina, azúcar y otros alimentos que nos duraban un año. Algunos tenían un carrito, pero la mayoría no. Cuando llegué tenía sólo cuatro vecinos, el resto era todo chacra. Creció muchísimo y para mí está irreconocible. Me gustaría que siga creciendo y mejorando, ese es mi deseo a menos de un mes de su aniversario”, concluyó.

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