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De aprender "a los porrazos" en Bariloche a enseñar en Aspen: la historia del cipoleño que llegó a la elite mundial del esquí

Ramiro Rinaldi se crió en el Alto Valle. Dejó la ciudad para estudiar en la Cordillera y hoy se abre paso en el mundo en los mejores centros de esquí.

Ramiro Rinaldi creció en Cipolletti, lejos de la nieve, practicando judo en la escuela municipal. Hijo de una familia trabajadora que jamás imaginó que algún día recorrería algunos de los centros de esquí más importantes del mundo, recién a los 20 años se calzó por primera vez unos esquíes y, como él mismo cuenta entre risas, aprendió “a los porrazos”.

Dos décadas después, a los 42 años, se convirtió en uno de los pocos profesores de Nivel 5 de Argentina, la máxima jerarquía dentro de la enseñanza del deporte, y en noviembre viajará a trabajar nada menos que a Aspen, Estados Unidos, considerado uno de los centros de esquí más prestigiosos del mundo. “Me parece lindo, más que nada para el que es del Valle. Uno puede agarrar y decir: ‘Quiero otra cosa que el Valle capaz no me estaba ofreciendo’, y sí, se puede”, dijo a LM Cipolletti.

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Del Alto Valle a Bariloche, detrás de un sueño que todavía no conocía

Ramiro dejó Cipolletti a los 18 años para estudiar el profesorado de Educación Física en Bariloche. Salió de Cipolletti sin la experiencia de haber estado en cerros nevados y el esquí todavía no formaba parte de su vida. “Ahora tengo 42 años. No es que empecé a esquiar de chico, no es que tuve oportunidades económicas como para tomar esto como un hobby o un pasatiempo de vacaciones”, comentó.

Su realidad era otra, alejada de este tipo de deporte. “Vengo de una clase media muy laburadora. Mi viejo laburó toda la vida en la Municipalidad, mi vieja era hidróloga. A los 18 años me vine a estudiar Educación Física acá, a Bariloche, y a los 20, más o menos, tuve la posibilidad de entrar por una pasantía que se hacía con la facultad”, repasó.

Aquella pasantía cambiaría su vida para siempre. Lo que comenzó como una actividad pequeña, con un pase libre como pago, le abrió un mundo de posibilidades. “Te permitían esquiar medio día gratis si vos controlabas pases. Antes los pases se controlaban a ojímetro. Había un pibe parado en la telesilla mirando los pases y ese era yo. Me pagaban con la posibilidad de esquiar el resto del día sin pagar”, contó.

“Me cagué de golpes, pero me encantó”

No hubo clases particulares, ni profesores, ni una infancia en la montaña: todo fue prueba y error. “Ahí, a los porrazos, nunca mejor dicho, empecé a aprender. Cero clases, cero profes. Me cagué de golpes, pero me encantó. Yo vengo del judo, de allá, de Cipo, de la escuela municipal. Judoca toda la vida. Y a los golpes se aprende”, aseguró.

Poco después apareció otra oportunidad inesperada y, una vez que le agarró la mano, no quiso frenar. “Era muy bueno con los nenes, así que apliqué para trabajar en una escuela de esquí como ayudante de profesores. Me tomaron por ser bueno con los chicos, no por saber esquiar. La verdad, era malísimo esquiando”, contó entre risas.

Sin saberlo, acababa de iniciar una carrera que terminaría llevándolo a la cima de la profesión.

Del Nivel 1 al Nivel 5: un camino que parecía imposible

Dentro de la enseñanza del esquí existen cinco niveles de formación. La inmensa mayoría de los instructores desarrolla su carrera entre los niveles 1, 2 y 3. Muy pocos llegan más arriba. “Soy profe de esquí. No somos muchos los profes de esquí cipoleños en la zona y somos muy pocos los que alcanzamos el Nivel 5”, afirmó.

Ese escalón representa la máxima jerarquía y, en el caso de Ramiro, no solo significa ser profesor de Nivel 5: también es el único de la ciudad. “Yo soy el primer cipoleño Nivel 5, que es el profe de profesores. Así que estoy orgulloso de ser de Cipolletti. Que no haya muchos profes de esquí y haber alcanzado el máximo nivel, la verdad que me gusta”, sostuvo.

El recorrido fue largo: desde aquellos primeros golpes hasta alcanzar el Nivel 1 y no abandonar nunca la actividad para llegar a lo más alto. “Primero llegué al Nivel 3, que es el nivel internacional. Después hice el Nivel 4, que es el demostrador de la técnica argentina, y después me mandé a hacer el Nivel 5, que es profesor de profesores”, repasó.

Para lograrlo, entendió rápidamente que debía esquiar mucho más que el resto, sobre todo porque no tenía el mismo recorrido que los nativos de la nieve. “O empezás de chico con plata, o alguien te sponsoriza de chico, o tenés que laburar para esquiar. Así que dije: la única manera de alcanzar a los que esquían desde chicos era esquiando más que ellos”, expresó.

Y eso hizo. Sin demasiadas vueltas y con un objetivo claro, comenzó a vivir dos inviernos por año. “Invierno acá, en Bariloche, e invierno en Andorra. Después me fui a Park City, en Estados Unidos, y más tarde trabajé tres años en St. Moritz, en Suiza”, dijo.

También compitió internacionalmente representando a escuelas de Andorra y de Suiza en pruebas de esquí sincronizado.

El profesor que hoy forma profesores

El objetivo que alguna vez parecía lejano terminó haciéndose realidad. “Siempre fui de tener los objetivos claros. Me rompí para esto. Era muy difícil, casi imposible. Soy cipoleño, clase media”, afirmó.

Los objetivos en su carrera estuvieron muy claros desde que comenzó a esquiar y hoy el esfuerzo dio sus frutos. “Yo, apenas hice el Nivel 1, dije que quería ser Nivel 5. Es como que alguien empiece la carrera de piloto y diga que quiere llegar a la Luna”, comparó.

Hoy integra ese reducido grupo de especialistas encargado de formar a las futuras generaciones de todo el país. “Ahora doy clases particulares, pero también soy formador de profesores. Doy los cursos a los futuros profes de esquí. Dictamos clínicas, cursos y exámenes de ingreso y egreso”, explicó.

Eso lo lleva a recorrer permanentemente los centros de esquí del país. “Si se necesita un profe en El Bolsón, San Martín, Ushuaia o Las Leñas, ahí nos mandan a nosotros. Casi todos los profes de Nivel 5 estamos en Bariloche porque de acá sale la central para el resto de Argentina”, agregó.

El llamado desde Aspen

El recorrido internacional abrió una puerta reservada para muy pocos a nivel mundial. “Llegar a este nivel y haber trabajado tantos años en Andorra, Estados Unidos o Suiza abre la posibilidad de aplicar a una visa especial que se les da a muy pocas personas en el mundo por capacidades extraordinarias”, sostuvo.

Después de superar las primeras entrevistas con los directivos de Aspen Skiing Company, llegó la noticia que esperaba. “La verdad, estuvo muy buena. Quedé adentro y ya empecé a aplicar para el proceso de la visa internacional”, afirmó.

En noviembre viajará a Estados Unidos para trabajar durante toda la temporada. “A nivel personal, es un logro sarpado poder ir a laburar a uno de los mejores centros de esquí del mundo, si no es el mejor”, insistió.

Entre noviembre y abril tendrá un rol de enorme responsabilidad. “Voy a dar los trainings a futuros profesores de Estados Unidos y también muchas clases a los clientes más visibles de Aspen. Por suerte, a los argentinos nos tienen muy bien catalogados en el mundo entero, tanto como profesores como esquiadores”, aseguró.

Si bien se instalará en Estados Unidos para seguir formando a otros profesionales, ya estuvo presente en Aspen. “Estuve el año pasado en un fórum internacional. Justo estaba en Estados Unidos y la Asociación de Argentinos tenía, en ese momento, varios profesores de Nivel 5 trabajando en Aspen. Yo estaba justo por ahí, en Estados Unidos, así que me fui para Aspen y formé parte del equipo nacional”, mencionó.

La geografía en aquel lugar del mundo es imponente y trae consigo muchos desafíos. “Son cuatro montañas increíbles, con mucha pendiente, y hay varios grados de dificultad. Te podés encontrar un poco de todo en la combinación de las cuatro montañas”, aseguró.

“Bariloche tiene algo que no vi en ningún otro lugar”

Después de haber trabajado en algunos de los escenarios más importantes del planeta, Rinaldi no duda cuando le preguntan qué hace especial a Bariloche. “Bariloche tiene una vista que no vi en ningún lugar del mundo. Estar esquiando cuando hay nieve y tener los lagos ahí abajo es una locura. Eso no lo podés ver mucho. Los lagos y estar esquiando entre cóndores. Mirás para arriba en septiembre y está lleno de cóndores. Es una locura”, describió.

Aunque el próximo destino sea Aspen y la élite mundial del esquí, Ramiro Rinaldi seguirá siendo aquel cipoleño que un día llegó a Bariloche para estudiar Educación Física, se cayó una y otra vez sobre la nieve, pero nunca se apartó de sus objetivos. Hoy es uno de los pocos profesores de profesores.

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