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Crimen de Sierra Grande: "Mi papá dispara para que no me maten a mi"

Uno de los imputados por el asesinado a balazos de un productor rural de Sierra Grande afirmó que quien efectuó los disparos mortales fue su padre, porque temió que lo asesinaran a él.

Uno de los imputados por el asesinado a balazos de un productor rural de Sierra Grande, afirmó que quien efectuó los disparos mortales fue su padre, porque temió que lo asesinaran a él.

El episodio ocurrió el 24 del mes pasado y tuvo enorme resonancia nacional porque dejaron el cadáver en la comisaría de la localidad del este rionegrino.

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“Mi papá dispara para que no me maten a mí”, aseveró César Masseta, un abogado de 41 años que permanece detenido en Viedma junto a su progenitor, Víctor Edgardo, de 64.

Están acusados por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” y “tentativa de homicidio”, y deben cumplir cuatro meses de prisión preventiva mientras se desarrolle la investigación.

La fiscalía sostuvo en la formulación de cargos que ambos fueron armados a un campo cercano a Playas Doradas y, tras una discusión, mataron a su propietario, Emiliano García, de 45, y también le dispararon a quien sería encargado del establecimiento, de apellido Antehuil.

Massetta hijo, quien purgó una condena por un secuestro extorsivo y estudió en la cárcel, habló desde el lugar de detención en exclusiva con este diario y aclaró que actuaron en defensa de un ataque a balazos que ellos sufrieron, y que llevaban una sola arma, la del padre.

Pero, además, resaltó que trasladaron a la víctima hasta la dependencia policial para que le presten atención médica, pero aseguró que la guardia demoró en pedir asistencia.

El abogado confirmó que el incidente se produjo por el robo de una antigua camioneta que asegura es de su propiedad. Había hecho la denuncia, además de pedir colaboración por redes sociales, puntualizó.

Según su versión, luego de buscarla por distintos lugares, encontraron la Ford 250 en una propiedad cercana a Playas Doradas.

Relató Massetta que, tras descubrir el vehículo, mantuvieron una primera discusión en el inmueble del campo, donde García lo amenazó con un revolver calibre 32 y lo golpeó en el rostro, por lo que optaron con su padre volver a la ciudad y alertar a la policía.

Sin embargo, asevera que cuando habían emprendido el regreso, García y Antehuil los siguieron en otro automóvil que le cruzaron en el camino para frenar su marcha.

Recordó que García, nuevamente, lo amenazó y agredió con el arma, y que le efectuó un disparo en una de sus piernas, que lo hizo caer. Allí, al advertir la escena, interviene su padre, quien extrajo una pistola calibre 40 (con autorización para portarla, aseguró).

“Siento varios disparos y logro ver que se estaban intercambiando disparos entre él (García) y mi papá”, refirió.

Cae García herido, aún con el arma en la mano, y se la arrancó de una patada, afirmó el abogado. La tomó, y no puede precisar cómo, pero se le escapó un balazo que da en un glúteo de García. “Sin querer”, resaltó.

Para esto, el encargado del establecimiento se mantuvo a unos 80 metros con un fusil, con el que hizo algunos disparos. Luego corrió a refugiarse entre la vegetación. Para amedrentarlo, Massetta dijo que largó otros tiros al aire.

García estaba con vida, aclaró, y que recordó que “algo quería decir y respiraba con dificultad”. Por eso lo cargaron en el asiento de atrás del Golf y volvieron a Sierra Grande en busca de ayuda.

Dijo que en el control policial de Playas Doradas le informaron a una mujer que estaba de guardia que llevaban un herido de bala y le pidieron que avisara. La chica, asegura, le dijo que alertaría el hecho. Incluso recordó que les dio una botella con agua.

“Se murió en la comisaría”

Massetta dice que aguardaban un operativo médico en la comisaría, distante a unos 30 kilómetros de donde se produjo la balacera. Sin embargo, no los esperaban.

“Llegamos, abro la puerta del auto, lo agarro de las axilas y lo bajo. Lo subo por la rampa de discapacitados y lo dejo acostado en la vereda para poder abrir la puerta. Cuando abro la puerta, él escupe. No sé si fue un acto reflejo o qué, pero para mí seguía vivo. Lo agarro del brazo derecho y lo arrastro para adentro”, expresó y agregó: “Yo pensando que iba a ver un médico o alguien esperando. Esta chica (por la policía) nunca avisó”.

Luego, comentó que “no había nadie en el mostrador, ningún policía. Pegué el grito: hay alguien acá. Salió un oficial que estaba en una oficina y pregunta qué pasó. Llamá a la ambulancia le digo. Me dice que no puede llamar a la ambulancia. No sé si está muerto o está vivo, me dice. Tomále el pulso, le digo. No lo puede tocar, tengo que llamar a la fiscal y ver que decide”, me dice.

En medio de ese diálogo, él había dejado el revolver 32 sobre el mostrador, lo mismo su padre con la pistola 40. Después los conducen a una oficina donde toman las denuncias y terminan en un calabozo hasta que los trasladan a Viedma.

Le llamó la atención que mientras él estuvo junto al cuerpo en el hall de la comisaría, no despedía sangre. Más tarde cuando lo llevaron para hacerle la revisión médica notó una gran mancha. Para Cassetta “se murió en la comisaría” y apuntó a los uniformados que no actuaron con rapidez.

La causa

La causa está a cargo del juez Juan Martín Brussino, quien imputó a César Massetta y Víctor Massetta. Son asistidos por los defensores oficiales Carlos Dvorzak y Marta Ghianni, con el adjunto Adrián Zimmermann (padre). Actúan los fiscales Juan Pedro Puntel y Mariela Coy.

El abogado Massetta indicó que evaluaba presentar una queja porque Fiscalía considera que son dos hechos distintos, el homicidio y la tentativa. Cuestionó la labor de esa parte, pero interpretó que pretenden cerrar la investigación con ellos como acusados.

“La Fiscalía tiene que abocarse a la investigación y tratar de cubrir el hecho real y no tratar de incriminar por incriminar”, expresó, y reclamó que deben aceptar “tanto las pruebas de cargo como las de descargo porque tiene que saber verdaderamente lo que pasó”.

Acá aparentemente fue un escándalo a nivel provincial. Un muerto en una comisaría para el Ministro de Seguridad no creo que le haya hecho mucha gracia. Van a tener que tratar de ver como lo manejan”, cerró.

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