Comerciante deberá pagar millonaria indemnización por maltratar a sus empleados en Bariloche

Cuando el local bajaba las persianas, el comerciante dejaba encerrado a los empleados bajo llave.

La Justicia condeno a un comerciante de Bariloche por maltratar a sus empleados, controlar el tiempo que pasaban en el baño y hasta encerrarlos durante la tarde para que no puedan salir. Además, dictaminaron una indemnización millonaria para una mujer que sufre problemas psiquiátricos producto de la mala relación.

La Cámara Laboral Primera de Bariloche hizo lugar a demanda presentada por una trabajadora y condenó a una firma comercial dedicada a la venta de electrodomésticos y artículos para el hogar, a abonar una indemnización superior a 1 millón cuatrocientos mil pesos, monto que considera no solo los conceptos correspondientes a estrictas cuestiones salariales, sino que también incluye indemnización por daño moral.

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Según indicaron los jueces en el fallo, ordenaron además librar oficio a la Delegación Zonal de la Secretaría de Trabajo a que realice en el establecimiento comercial inspecciones y verifique las condiciones actuales de las personas que trabajan allí.

La demanda laboral fue presentada por una vecina de Bariloche quien mantuvo una relación laboral con una firma comercial dedicada a la venta de artículos del hogar, muebles y electrodomésticos. En el comienzo se desempeñó como cajera y en forma posterior fue ascendida y ocupó un cargo en el área de la administración de la empresa, bajo las órdenes y supervisión del dueño de la misma. En la demanda se menciona el deterioro del vínculo laboral, por una serie de actitudes y conductas por parte de su jefe y dueño de la empresa, que le provocaron una patología psiquiátrica, con ataques de pánico.

Detalló que las faltas de respeto consistían en malos tratos, gritos, frases despectivas hacia su persona. Asimismo, existía un control excesivo y falta de confianza, hasta controlar el tiempo cuando se dirigía a los sanitarios y falta de un lugar para almorzar. Todas estas situaciones de destrato constituyeron un ambiente laboral hostil, el que se agravó cuando se ordenó la permanencia de los empleados administrativos en el horario vespertino de 13 a 16 horario en que el comercio cierra, sin posibilidad de salir del edificio. Es decir, quedaban encerrados, sin llave. La orden señalaba que ante una emergencia debían llamar a algunos de los hijos del dueño de la firma comercial, para que eventualmente abra la puerta.

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