Clienta se hizo la viva en una peluquería y fue denunciada en la Policía

No quería pagar por el trabajo de la peluquera y casi terminó detenida.

Se pasó de viva. Una joven entró a cortarse y teñirse el pelo en una peluquería de esta ciudad, pero no quiso pagar el costo del trabajo. Al finalizar preguntó cuánto debía, la chica que la atendió le dijo que entre corte y tintura eran $680, y la clienta, luego de pedirle que explique por qué tenía que pagar ese monto y discutirle el precio, pagó con $100. Ante la duda, cualquier vecino o vecina que desea conocer los precios que se manejan en la peluquería ubicada en la calle San Martín puede consultar la cartelera que se exhibe en la mesa de entrada, donde está el detalle de cada trabajo.

La clienta se quiso ir, pero la comerciante llamó a la Policía, que concurrió al lugar y le tomó los datos, pese a la negativa inicial que tuvo en ofrecer la información que los agentes le requerían. Incluso se expresó ofuscada contra la peluquera, a quien le dijo que la iba a denunciar por llamar a la Policía y hacerle pasar tanta vergüenza.

El hecho ocurrió el martes, en un comercio ubicado sobre la calle San Martín al 500 de esta ciudad. Afortunadamente, no había en la peluquería otros clientes en ese momento que presenciaran la escena, aunque sí se encontraban otras trabajadoras. Entonces, fotografiaron a la mujer y luego compartieron las imágenes en las redes sociales como forma denuncia. Rápidamente, el papelón se viralizó y la clienta quedó escrachada por todos lados.

La bronca no fue que no haya pagado los 680 pesos, si no la “caradurez” de cortarse y teñirse el pelo y no querer reconocer luego el trabajo. Molestó, además, que mientras era interpelada por la Policía, en ningún momento se haya retractado. Podría haber pedido disculpas, podría comprometerse a pagar en otro momento o mandar a pedir el dinero. Pero, lejos de eso, cuando los efectivos se fueron, ella se retiró como si nada hubiese ocurrido.

La peluquera se sintió estafada en la cara y por eso radicó más tarde una denuncia en la Comisaría Cuarta, además de repudiar su accionar en las redes sociales con el objetivo de poner en aviso a otros colegas y compartir la insólita situación que había vivido y causó indignación.

Es la primera vez que sufre en carne propia la viveza sin filtros de una clienta, ya que en otras oportunidades, hubo gente que fue honesta de entrada y dijo que no podía pagar la totalidad de un corte, en cuyo caso, la mayoría de las veces, el personal accedió a realizar igual el trabajo, consustanciándose con la humildad del cliente.

Clienta conocida

-A la clienta ya la conocían porque el sábado había ingresado a cortarse el flequillo, en cuya oportunidad pagó lo que corresponde y se retiró sin problemas.

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