Recortes, éxodo de profesionales y Remediar al colapso: la salud pública cipoleña en estado crítico
El gremio Asspur marchó frente al Moguillansky y advirtió que 160 trabajadores abandonaron el sistema ante salarios por debajo de la pobreza.
Este miércoles, trabajadores de la salud del Hospital Pedro Moguillansky de Cipolletti y centros periféricos, se movilizaron frente al nosocomio en respaldo a la Marcha Federal por la Salud Pública que se realiza simultáneamente en todo el país. La convocatoria local, organizada por el gremio Asspur con el acompañamiento de la Multisectorial y otros sindicatos, buscó visibilizar el impacto de los recortes del Gobierno nacional sobre el sistema sanitario provincial.
La jornada nacional concentra su epicentro frente al Ministerio de Salud de la Nación, en la Ciudad de Buenos Aires, a partir de las 13. Las organizaciones convocantes rechazaron los recortes que, según denuncian, superan los $60.000 millones y afectan directamente hospitales, centros de salud, programas de medicamentos y campañas de vacunación en todo el territorio.
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Una crisis que se mide en números y en ausencias
Santiago Cayupan, referente del gremio ASSPUR en Cipolletti, fue contundente al describir la situación que atraviesa el sistema de salud local. En diálogo con LM Cipolletti, señaló que el hospital cipoleño pasó de contar con 750 agentes de salud a apenas 590. Eso significa que 160 profesionales, técnicos y trabajadores del equipo sanitario abandonaron el hospital público en búsqueda de mejores condiciones salariales.
"El 80% de los trabajadores hospitalarios de Río Negro están por debajo de la línea de la pobreza", afirmó Cayupan. La brecha salarial con el sector privado ronda el 40%, un diferencial que expulsa talentos y deja al hospital con una planta insuficiente para atender la demanda de la población.
Entre los reclamos centrales del gremio aparece la exigencia de un piso salarial de $2.200.000, que represente la canasta básica total para quienes ingresan al sistema. Sin ese umbral, la hemorragia de personal difícilmente se detenga.
El programa Remediar, al borde del colapso
Uno de los puntos más alarmantes que señaló el referente gremial es el estado del Programa Remediar, que abastecía de medicamentos gratuitos a aproximadamente 20 millones de personas en todo el país sin cobertura de salud. Según Cayupan, el programa prácticamente dejó de llegar a los centros de atención primaria de Cipolletti y, en su estado actual, quedaría reducido a dos o tres medicamentos esenciales cuando antes cubría cerca de 30.
"Mucha gente que dependía de ese programa va a quedar a la deriva", advirtió. La afectación no se circunscribe al hospital central: los centros periféricos de atención, donde se atiende buena parte de la población más vulnerable, están igualmente desabastecidos.
Turnos que no llegan, estudios que se demoran
El cuadro que describe ASSPUR es el de un hospital donde los tiempos de espera se volvieron insostenibles. Pacientes con órdenes de ecografía esperan meses por un turno. Las consultas con oftalmólogos y traumatólogos tienen demoras prolongadas. Las cirugías se postergan por falta de profesionales disponibles.
Un caso emblemático grafica la situación: el resonador magnético inaugurado recientemente en el hospital cuenta con un único profesional habilitado para operarlo. Eso implica que el equipo solo funciona de lunes a viernes en horario de ocho horas, y queda inactivo los fines de semana y cuando ese profesional toma licencia.
A su vez, los estudios derivados al sector privado crecieron un 300% según datos que el propio gremio maneja, lo que revela una paradoja: el Estado paga más al sector privado mientras el hospital público se vacía de recursos humanos y tecnológicos.
Sin diálogo con la nueva conducción y centros periféricos abandonados
El gremio todavía no logró reunirse con la nueva administración del Hospital Pedro Moguillansky para plantear estas problemáticas. Cayupan dijo que "no faltará oportunidad" y expresó que, más allá de la gestión de turno, la crisis es estructural y excede a cualquier conducción individual.
En cuanto a los centros de atención primaria, la situación no es mejor. El propio Cayupan trabaja en uno de ellos y describió un panorama de desmantelamiento sostenido. "Están a la buena de la ayuda de los vecinos, pero ni el Estado ni el Municipio dan una mano para mantenerlos", sostuvo.
La presencia de la Multisectorial y otros gremios en la convocatoria cipoleña no fue casual. Cayupan explicó que esas organizaciones representan a sectores de la comunidad que se atienden en el hospital público y que comprueban cotidianamente la falta de turnos, la demora en los estudios y la ausencia de reactivos.
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