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Murió "Lucho" Roa, un peronista de siempre

El político tenía 85 años y llegó a ser una figura pública muy reconocida. Fue perseguido y encarcelado en la dictadura militar que se inició en 1976.

Falleció el histórico dirigente peronista Luciano “Lucho” Roa, referente político cipoleño de gran compromiso con sus convicciones e ideales, que conoció la persecución y la cárcel en los duros tiempos de la última dictadura militar.

Roa, quien también fue empresario, murió en la noche del sábado al domingo último a los 85 años de edad, en su casa en el predio rural que tenía al norte de Cipolletti. Venía atravesando delicados problemas de salud, en particular, del corazón y en menos tuvieron que efectuarle dos bypass. Tenía programada, incluso, una tercera operación de este tipo.

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En el mundo del peronismo local y regional, y también en el de otras fuerzas políticas, el deceso del dirigente fue recibido con pesar, ya que se trataba de una de las figuras de la escena pública de más larga trayectoria, pese a no haber ocupado muchos cargos electivos. Su máxima representación fue la de legislador provincial en 1973-1976. En el PJ, en cambio, detentó varios puestos de responsabilidad y buscó varias veces ser intendente de la ciudad.

Siempre será recordado por la serenidad y el coraje con que soportó el cautiverio a que fue conducido durante la dictadura que comenzó en 1976 y que lo llevó a conocer el encierro en prisiones de Bahía Blanca y La Plata.

De su matrimonio con Nelly Chandía, tuvo dos hijos, Rubén y Luis, quienes han llegado a ser profesionales, el primero médico y el segundo, abogado. La señora Chandía falleció hace ya varios años. Además, con otra pareja fue padre de Nahuel, hoy licenciado en Ciencias Políticas.

“Lucho” Roa, como fue conocido desde siempre, nació en Jacinto Arauz, provincia de La Pampa, en 1938. Tuvo diez hermanos, siendo él uno de los menores. Con su familia, se mudó para vivir primero a la localidad de Chimpay y, para principios de los años ’60, ya estaba instalado en Cipolletti.

En aquella ya lejana década, participó de la conformación de la Juventud Peronista local y militó en la llamada Resistencia del peronismo contra la proscripción del Movimiento Nacional Justicialista después del golpe de Estado que derrocó al presidente Juan Domingo Perón en 1955. Incansable luchador por el regreso del líder de su exilio en España, uno de sus momentos más felices fue cuando finalmente se logró la ansiada meta, en junio de 1973.

De acuerdo con su hijo Luis, que dialogó este lunes con este medio, su padre estaba enormemente orgulloso de haber militado por la vuelta de Perón, quien murió apenas un año después de arribar a la Argentina. Pero tal era su admiración por el General que en una ocasión le dijo que “incluso hubiese luchado más si hubiera sabido que él venía por un solo día”.

Apasionado de la política

A comienzos de los ’70, Roa participó del cambio generacional en la conducción del PJ local y llegó a ser legislador rionegrino. En esas épocas, gobernaba la provincia su compañero de partido, Mario Franco, con quien tuvo diferencias políticas. Luego, vino el golpe militar de 1976 y, con ello, su detención y encarcelamiento.

Con el paso del tiempo, volvió la democracia al país. Roa apoyó la presidencia del riojano Carlos Menem, llegando a ocupar por un tiempo un cargo en instancias del gobierno. Su amistad con el ex ministro del Interior, Julio Mera Figueroa, tuvo que ver mucho con la cercanía que siempre tuvo con el menemismo.

Supo ser, durante décadas, animador destacado de la política cipoleña y quiso e intentó más de una vez ser intendente de la ciudad. “Era un gran apasionado de la política”, expresó su hijo Luis. “Siempre se sintió cercano a los laburantes”, agregó y afirmó que “su mayor pasión y su corazón siempre fueron peronistas”.

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