Banda de gitanos tras las rejas por secuestros virtuales
La Policía de la vecina provincia desarticuló una banda de gitanos que concretaron unos 20 secuestros virtuales en por 1,2 millones de pesos entre Neuquén y Cipolletti. Se detuvo a los seis presuntos cabecillas de la organización y se identificó a 14 zíngaros más. Secuestraron unos 85 mil pesos entre pesos, euros y dólares. Además, recuperaron joyas, electrónica, armas y 15 vehículos de alta gama vinculados a la causa.
Después de dos años de arduo trabajo, el Departamento de Delitos Económicos realizó ayer ocho allanamientos en casas de gitanos que viven en la zona del Bajo Neuquino.
“Fue una investigación paulatina que pudimos cerrar con ocho allanamientos simultáneos que realizamos con el apoyo de otras unidades. Dimos con gran parte de los integrantes de la banda y demoramos a 20 personas, todos ellos familiares”, explicó el titular de Delitos Económicos Ricardo Caro.
Desde junio de 2014 a la fecha, la banda concretó 20 secuestros pero hay más de 70 denuncias de intentos fallidos y “es mucho más grande el número de casos que no fueron denunciados”, confió un pesquisa.
Los montos de los secuestros variaban de acuerdo con la víctima y, en la medida que trascendió información de la modalidad, el pedido de rescate fue bajando.
“Los montos en un principio fueron muy abultados, llegando los 50 mil pesos, después ya fueron bajando en la medida que la gente era alertada”, detalló el comisario.
Respecto de los detenidos, fuentes policiales confirmaron que seis quedaron detenidos, sindicados de ser los cabecillas de la banda, mientras que hubo otros catorce gitanos demorados a los que se los identificó y liberó pero quedaron vinculados a la causa. A los detenidos, el fiscal del caso evalúa formularles cargos por estafas reiteradas.
Del dinero secuestrado, 30 mil pesos, 5 mil dólares y 400 euros, se estima que son parte de los rescates que cobraron en los falsos secuestros concretados.
“Las computadoras que les secuestramos, al igual que los celulares, está todo para ser analizado por los peritos. Esto nos permitirá determinar cómo eran los trabajos de inteligencia y seguimiento que le hacían a las víctimas”, aclaró Caro.
En los llamados extorsivos, los autores utilizaban la trampa de gritos desesperados de personas.
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