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Así fue el linchamiento del enfermero positivo de COVID en 2020

Daniel Porro sufrió discriminación, violencia física y verbal de parte de vecinos, quienes además le quemaron la casa y le robaron el auto.

La violencia y el linchamiento que padeció el enfermero neuquino Daniel Porro durante la cuarentena del 2020, por ser positivo de COVID, marcó un punto de inflexión en su vida que derivó en un trágico desenlace ocurrido hace poco más de un mes.

Desde el jueves 16 de julio de 2020, cuando cada caso de COVID positivo en la región provocaba temor, la vida del entonces enfermero del ADOS no fue la misma. Sufrió una violencia inusitada, rechazo social y, a pesar de cambiar de lugar de trabajo, no se pudo recuperar y falleció de un paro cardíaco el pasado 8 de julio.

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“Andate porque sos un caso positivo y te vamos a quemar la casa. No queremos gente como vos acá en el barrio”, relató entonces Porro a LM Neuquén, respecto de las amenazas que recibió de un vecino de Colonia Nueva Esperanza, quien junto con otro familiar le advertía también que le robaría su auto.

Le habían confirmado que su hisopado había dado positivo el 19 de junio y cumplía el aislamiento primero en su casa, luego se trasladó a la de su madre y posteriormente a unas cabañas en Plottier, para pasar la cuarentena, tras conocerse los contagios en el ADOS.

Tras recuperarse de COVID, el enfermero regresó a su vivienda, ubicada entre las calles Centeno y Trigo de Nueva Esperanza, y se reincorporó a trabajar. Superó la enfermedad, pero no el odio e ignorancia de sus vecinos.

“Me decían que me vaya del barrio porque tenía coronavirus. No sólo no tengo porque cumplí con el aislamiento, sino que me quemaron la casa y me robaron el auto”, aseguró en su momento Porro a este medio.

Lo que padeció la tarde de ese jueves 16 de julio no se lo pudo borrar más de su memoria. El enfermero contó que uno de los vecinos llamó a su puerta y, cansado de recibir ese tipo de amenazas, fue a su encuentro. La situación devino en insultos y en una pelea. Se sumaron otros vecinos para pegarle trompadas y patearlo hasta dejarlo casi inconsciente.

“Me golpearon por todos lados entre varias personas, y todavía no me recupero. Perdí el conocimiento y quedé en el hospital”, relató.

Eso no fue todo lo que recibió ese día por haber dado positivo por estar en contacto con pacientes contagiados de coronavirus. Esas personas le prendieron fuego la casa, le robaron un auto Fiat Palio, que la Policía logró recuperar horas después. “Me llevaron el auto, directamente me lo robaron, y una vez que estaba en el hospital prendieron fuego adentro de mi casa”, agregó.

También señaló que “la Policía les explicó cómo era el tema de los contagios, del aislamiento, de los contactos estrechos, pero nunca lo entendieron”.

Su padre, Miguel Porro, fue quien confirmó su muerte. Aseguró que “nunca se recuperó de ese rechazo social” que vivió en los primeros meses en que el COVID impactó en Neuquén.

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