Según la acusación de fiscal Martín Pezzetta, el hecho sucedió en el interior de la vivienda de la víctima, ubicada en Sargento Cabral al 1300, del barrio Santa Clara, el 9 de agosto del año pasado.

El imputado se habría encontrado en el lugar con el hijo de la víctima compartiendo bebidas alcohólicas. En ese momento, aprovechándose del importante estado de ebriedad del hijo de la víctima, el acusado habría robado dinero que la mujer guardaba en un ropero, para después matarla a golpes de puño y patadas.

El imputado era inquilino de la víctima desde unos meses antes del crimen.

Desde fiscalía aseguran que existen testimonios y pruebas objetivas que sustentan su acusación y que a lo largo de las distintas jornadas se probará que el acusado es el autor del crimen.

El hecho fue encuadrado legalmente como homicidio en ocasión de robo y prevé una pena mínima de diez años de prisión.

Por su parte, el defensor oficial, Sebastián Nolivo, sostuvo que las evidencias recabadas en el caso no permitían asegurar que su cliente fuera el autor del crimen y que existieron otros posibles sospechosos que no fueron investigados. Por eso adelantó que solicitará la absolución de su cliente.

El acusado está detenido con prisión preventiva desde el año pasado. Lo atraparon unos días después del asesinato, en Neuquén, con una gran cantidad de dinero escondido en sus piernas.

Ayer, una vez finalizados los alegatos de apertura, el Tribunal integrado por Álvaro Meynet, César Gutiérrez Elcaraz y Sonia Martín escuchó a los primeros testigos. Entre ellos se destacaron los relatos de un vecino, quien observó al acusado en el lugar del crimen momentos previos, y el de la mujer que trabajaba como cuidadora de Gutiérrez, quien la encontró sin vida, tendida en el suelo de su habitación. Hoy seguirá el juicio.

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