Después de varias idas y vueltas, su hijito recibirá el sacramento en la parroquia donde quisieron realizar la ceremonia cristiana desde en un comienzo.

“El próximo domingo, a las 11, lo bautizamos”, comentó feliz su papá, Cristian Gariglio. La ceremonia será realizada por el cura párroco polaco Adam Rudnik, el mismo que inicialmente les dijo que no iba a hacerlo porque su hijo “era fruto del pecado”.

Pedro, quien actualmente tiene cinco meses de vida, llegó para llenarles la vida de felicidad a Gariglio y su mujer, Soledad Castillo, después de una búsqueda de muchos años y varios tratamientos e inseminaciones artificiales.

Lo que menos esperaban era que podrían tener problemas para bautizarlo. Pero luego de difundir públicamente su situación y sostenerse firmes en su decisión, intercedió un obispo a su favor. “Llamó al cura, habló con él y a la semana siguiente, el obispo nos dijo que no íbamos a tener problemas, que no había impedimento para bautizar a nuestro hijo, que el cura había tenido un mal entendido”, comentó Cristian. Y agregó: “Con esto nos damos por satisfechos. Nosotros siempre quisimos bautizarlo acá (en Ingeniero Huergo), y al final vamos a poder hacerlo”.

Aseguró que estaban dispuestos a llegar hasta el papa Francisco con su reclamo, si era necesario, pero afortunadamente, mucho antes de recorrer ese camino, lograron el objetivo. “De no mirarnos cuando lo cruzábamos en la misma vereda, ahora el cura nos ve y capaz que a una cuadra de distancia viene, nos saluda y nos abraza”, advirtió el padre.

Sin embargo, el cambio de actitud que pudo haber tenido para con ellos no parece haber sido de raíz o con todos, ya que el hombre comentó otra situación que lo descoloca: la de una mamá a quien supuestamente el párroco le dijo que no podía ingresar a la iglesia con una remera de mangas cortas.

Según contó Cristian, ocurrió durante la “semana blanca” que reúne a padres y niños que tomaron la comunión. “Nosotros ya no tenemos problemas, pero este cura ha vuelto a tenerlos con otras personas”, concluyó.

Los padrinos de Pedro serán una tía materna y un tío por parte de su padre. Durante la misa del domingo, él será el único bebé que bautizarán en presencia de la comunidad de Huergo.

Insólito

Un cura ortodoxo y muy exigente

El cura polaco Adam Rudnik es extremadamente ortodoxo. Entre otros requisitos para bautizar al nene, les había pedido a los padres y a los futuros padrinos que concurran todos los días a misa. No les dio la certeza de que entonces iban a poder bautizar a Pedro, pero les comunicó que durante estos meses lo iba a evaluar, siempre y cuando concurrieran a diario a la iglesia. Se trataba de una misión imposible principalmente para el padrino, quien vive en Maquinchao.

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