12 de Septiembre: envenenan perros, gatos y pájaros

La plaza del lugar se ha convertido en un espacio de miedo y horror. Los vecinos ya no la usan.

Desde el jueves pasado, el barrio 12 de Septiembre se ha convertido en un lugar de horror y temor. El envenenamiento que sufrieron en la plaza del lugar varios perros, gatos y también pájaros, entre ellos algunos teros, ha causado alarma entre los vecinos, que temen por la salud y la seguridad de ellos mismos y de sus mascotas.

El miedo se vuelve mayor porque, pese al desastre causado, todavía no se ha podido identificar el tipo de substancia tóxica implicada ni su fuente. Algunos piensan que alguna persona, obviamente maligna, del sector podría haber querido atentar contra los canes sueltos que rondan las calles. Otros, que tal vez el Municipio fumigó o roció el espacio verde con algún producto químico demasiado letal, quizá en sobredosis. Las hipótesis se multiplican ante el pánico generado.

El terror se desencadenó el jueves por la tarde. Ese día, Victoria Lis Marino salió a pasear a su perro, llamado Olaf, por la plaza y en cuestión de pocos minutos se descompuso y aunque lo llevó hasta su casa e intentó reanimarlo, se le murió. Para Victoria, fue un golpe devastador porque le tenía un inmenso cariño, por su alegría, buen carácter e inteligencia. Y porque, siendo ella proteccionista, lo había rescatado hace 2 años y medio junto con otros dos cachorros. A los hermanitos de Olaf logró conseguirles adopción, pero Olaf era demasiado especial para dejarlo ir. Pasó a ser parte del hogar.

El jueves, el desastre se había desencadenado y se extendió hasta el sábado. En esas tres jornadas, murieron, con todos los signos de haber sido envenenados, cuatro perros, cuatro gatos, algunos teros y otras aves. En todos los casos, se logró constatar que los decesos estaban vinculados con la plaza. La alarma se expandió. Algo, un producto químico, un tóxico, vaya saberse qué, estaba matando a los animales. Enseguida, las familias de las inmediaciones sintieron pavor de que los niños y también los adultos pudieran sufrir las consecuencias. Desde esos días nadie visita el espacio verde.

Victoria buscó explicaciones pero no ha conseguido que ningún profesional le quiera practicar una autopsia a su perro fallecido. Sólo se puede asegurar que el producto mata rápido y que podría intoxicar a través de la piel. En el Municipio no le dieron mayor ayuda. Le dijeron que Zoonosis y Vectores, Bromatología y Espacios Verdes se dedican a otras cosas, no a determinar la posible presencia de productos venenosos. El placero no aportó gran cosa, sin respuestas para las circunstancias.

Pero los vecinos sí que se tomaron en serio lo ocurrido. A través del Whatsapp y las redes sociales, han comentado el problema y han acordado no utilizar la plaza, que, por otra parte, consideran que está muy abandonada. Aunque últimamente llovió y se pudo haber lavado el tóxico, la precaución se impone.

Un espacio verde para mejorar

Algo de abandono

La plaza del drama está delimitada por Juan José Paso, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Balcarce. Para los vecinos, podría estar mejor cuidada.

Los que acechan

Las personas que por furia, malestar o simple locura envenenan perros o gatos tristemente siempre hay. Son un peligro.

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