Weretilneck, continuidad de un partido provincial
El domingo de elecciones en Río Negro confirmó la continuidad de una misma cultura política. Hablamos de ese tipo de política que nace en el territorio. Localista en su despliegue, con medios propios y otros prestados, donde cuentan los sellos partidarios viejos y nuevos. Con fines “confederacionistas” para con el resto de las provincias, que acerca y aleja lo nacional según la fortaleza de los liderazgos de arrastre. Una política que se parece mucho a la que existe en los estados de Estados Unidos y otras repúblicas federativas. Similar a la que se practica en la vecina Neuquén. Es una política mayoritaria reforzada, no cabe duda, con esa fuente de origen que le dio al ganador más del 50% de los votos. Desde esa alma mayoritaria logra pensarse como cabeza de un partido-movimiento, del tipo barretodo. Igual que sucede en las coaliciones populistas que interpelan a todos aunque su base está en quienes aportan más votos, o sea los sectores populares. Es que Alberto Weretilneck pudo hacer mucho más que antes su socio Carlos Soria u Osvaldo Álvarez Guerrero. En este último lo nacional fue más que lo local. 1983 resulto excepcional. En cambio, el malogrado Soria pudo combinar tanto y más de lo local y lo nacional. Queda claro que esa alma localista está más presente en sellos prestados como el radicalismo, el del frentegrandismo como antes el PI, olvidada experiencia que dio lugar al partido de Julio Salto, base operativa del actual reelecto gobernador. Aquí es donde fracasa el peronismo rionegrino que lo aleja de sus homónimos del norte y centro no rioplatense del país, donde esos peronismos son auténticos partidos provinciales.
Río Negro de 2015 al 2019 dará continuidad a esa experiencia provincialista que inicio en el pasado reciente el radicalismo como refugio frente a sus fracasos nacionales. Posiblemente sea la larga historia de segmentación territorial y diversidad productiva y cultural la que permite consolidar ese modelo. Weretilneck es el rostro de estos días. Habrá que estar atento a su juego futuro. Pero el pasado ya está en él.
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