Vuelve a subir el pan y llega a los $50 en la ciudad

La suba ronda el 25% en el pan y el 50% en las facturas.

Volvió a aumentar el pan, un alimento básico para muchas familias. Desde ayer, el kilo se vende a $50, mientras que la docena de facturas alcanzó los $120. La suba ronda el 25% en el pan y el 50% en las facturas.

La noticia la dio a conocer ayer la Cámara de Panaderos de Cipolletti, en un contexto inflacionario que también ajustó precios a lo largo y ancho del país y parece no detenerse. “La harina se disparó del todo y no tenemos manera de seguir aguantando con estos precios”, expresaron.

Puntualmente, el incremento sobre el pan se produjo por lo que sale la bolsa de harina de 50 kilos. Hoy cuesta $600. Oscilaba entre los $400 y $420, y hace cuatro meses valía $300. Preocupados por la escalada de precios, panaderos consultados por LM Cipolletti dijeron que trataron de evitar un traslado de los aumentos hacia la mercadería, pero no pudieron porque este último incremento en la bolsa de harina se sumó al de otras materias primas que utilizan a diario como la levadura, la grasa y la margarina, y a los tarifazos de luz y gas.

Hay panaderos que después del último aumento venden el kilo de pan felipe a $45 y la especialidad a $50, mientras que otros unifican el precio; y en el reparto de la mercadería que muchos realizan para llegar a las despensas y a los mercaditos de barrio, también se observa un ajuste. Si antes cobraban $30 por kilo, ahora cobran entre $36 y $38.

Tal vez, en el ajuste de precios que se produce en simultáneo en otros productos, el cliente no recuerde ni perciba con claridad cuánto cuesta ahora el pan. Sin embargo, muchos sí se dan cuenta, y hasta preguntaban cuándo iba a aumentar, como si la inflación fuera una realidad establecida e inevitable.

“La gente sigue comprando pero busca economizar. Es decir, si antes se llevaba un kilo de pan, ahora lleva lo justo y necesario y para el día. Capaz que 20 o 30 pesos de pan”, comentó uno de los panaderos consultados.

Claramente, los aumentos hacen bajar cada vez más la capacidad de consumo de los clientes y, por consiguiente, la rentabilidad de los comercios dedicados al rubro. Tal es así que, como efecto colateral del ajuste y la inflación, la Cámara de Panaderos se lamentó que muchos comercios estén bajando las persianas. Ocurre que la ecuación costo-beneficio ya no cierra del todo y se necesita contar con mucho dinero para aprovisionarse de la materia prima y cumplir con el pago de impuestos y otras obligaciones.

Harina: El último aumento de esta materia prima fue lo que disparó el precio del pan en el país.

Difícil momento para las panaderías

Precios por las nubes

Todo sube: la luz, el gas, el agua, la mano de obra y las materias primas. Esto obliga a trasladar los aumentos al precio del pan. Pero a los clientes también los afecta el tarifazo, por lo que dejan de comprar o adquieren lo mínimo indispensable.

Muchos bajan las persianas

A muchos panaderos ya no les dan las cuentas. La ecuación costo-beneficio no cierra por ningún lado y muchos comercios del rubro comenzaron a cerrar. Es que necesitan mucho dinero para poder cubrir los aumentos de las materias primas, servicios e impuestos.

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