Vendedores se las rebuscan gracias al tercer puente

En las inmediaciones hay un puesto de ropa y otro de antigüedades.

“Las obras son sinónimo de futuro” fueron las palabras del presidente Mauricio Macri en la inauguración del tercer puente que une Cipolletti y Neuquén, el 7 de octubre del año pasado. Y parece que esa frase tuvo eco en dos vecinos de la zona que levantaron puestos de venta ambulante para hacerle frente a la dura situación económica que atraviesan.

Ellos son Jorge, que ofrece antigüedades cerca del control de la Caminera, y Sergio, que junto a su pareja Sandra venden ropa en la rotonda ubicada del lado cipoleño.

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Ambos puestos surgen a raíz de la necesidad económica y de ver una oportunidad en el nuevo cruce interprovincial.

Unos 500 metros luego del puesto de la policía caminera en el lado de Río Negro, se observa los días de semana una tienda improvisada que exhibe prendas de ropa. Este es el negocio de Sandra y Sergio, que rondan los 50 años y que en ese espacio encontraron la ocasión para tener un trabajo más liviano luego de una vida dedicada a labores agrícolas.

“Trabajábamos 14 horas al sol, pero tuve un problema en la columna por el que ya no puedo hacer fuerza”, relata Sergio sobre la necesidad de la que surgió su negocio; y Sandra completa: “Teníamos un dinero que mi padre me había dejado en Chile y con nuestros ahorros decidimos poner el puesto”.

Ambos son inmigrantes que llegaron al país en la búsqueda de un futuro mejor, lo que no fue fácil. En su periplo por la zona ambos coincidieron en Villa Regina donde trabajaban en la cosecha, hasta que se mudaron. “Vinimos a Neuquén buscando trabajo después de quedar embarazada porque mucha gente venía acá cuando terminaba la cosecha”, recuerda narra Sandra. Su marido, en tanto, contó que trabajaron “de albañiles en invierno y luego en la cosecha”.

La tienda los “llena de orgullo”, porque significa que luego de un pasado complejo pudieron avanzar hacia la tranquilidad que implica no tener que realizar grandes esfuerzos físicos con su puesto de ropa.

El ingenio de sacarle brillo a todo lo viejo

Jorge, el dueño del puesto de venta de antigüedades, contó que se enteró de que el tercer puente ya estaba habilitado y sin dudarlo enfiló hacia allí. Y ya pasaron cinco meses desde que se instaló a la altura del puesto de la Policía Caminera, del lado de Cipolletti.

En su pequeño negocio se anticipa un cartel que reza “antigüedades” y se pueden apreciar objetos metálicos propios de otra época. “La gente viene y dice ‘esto tenía mi abuela’ y lo quiere llevar porque son objetos de cuando eran chicos”, comenta el vendedor sobre las motivaciones que atraen a los compradores a la mesa donde exhibe sus productos.

Además, señala que los objetos antiguos no son su especialidad y que no dejan de sorprenderlo. “Me llamó mucho la atención una mesa de mármol que viene con un tintero de bronce para escribir, nunca lo había visto”, señala, mientras agrega sonriendo: “La gente se acerca y pregunta si es de un cementerio por el mármol”.

Lo cierto es que además de pensar estratégicamente el lugar en el que instalar el puesto de venta, también hay que ingeniárselas para conseguir baratos, o sin pagar, diferentes artículos viejos que puedan tener algún valor comercial. Así, Jorge, al igual que Sergio y Sandra, supo construir una oportunidad donde antes no existía.

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