Una mascota muerta y otra más grave por "órganos fosforados"

Siguen apareciendo casos de perros envenenados. Hay mucha inquietud en la población, que reclama soluciones.

El envenenamiento de perros no deja de expandirse y sumar nuevas víctimas. Ayer se conoció el deceso de un border collie y la intoxicación grave de un mestizo que luchaba por su vida, asistido con suero. Ambos casos ocurrieron en un sector de chacras y fueron atendidos por un veterinario del barrio El Manzanar.

El profesional que trató a las mascotas, Sergio Gómez, manifestó que los animales presentaban síntomas que no le hicieron dudar sobre la causa: “Fueron envenenados con órganos fosforados”, enfatizó.

Los perros provenían de Cuatro Esquinas, sector rural ubicado al noroeste de Cipolletti, no muy lejos de donde se han registrado la mayor parte de los casos: barrios 12 de Septiembre, Las Viñas y del Trabajo, además de las inmediaciones de la Ruta 151.

Gómez sostuvo que los pacientes de ayer, el muerto y el superviviente, están relacionados con los demás hechos. “Si una paloma come algo con el veneno, puede ir a morir a otra parte y envenenar a los perros que la muerden o se la comen. Lo mismo pasa si a un perro envenenado lo tiran a un canal y de esa agua beben después otros perros”, precisó y alertó sobre el poder del tóxico también en los humanos.

Manifestó que en la ciudad se observa una gran preocupación de los vecinos y dijo que esto se nota, por ejemplo, en la creciente afluencia de propietarios con sus canes a la veterinaria, todos inquietos por si las queridas mascotas presentan algún síntoma del horror.

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VÍCTIMAS

El Municipio no se lleva los cadáveres

Prestación interrumpida. El veterinario Sergio Gómez criticó el hecho de que el área de Servicios Públicos dejara desde hace un tiempo de retirar los perros muertos de hogares y veterinarias. Tampoco se los puede llevar a Residuos Patológicos. Es decir que son los profesionales y los vecinos los que tienen que buscar deshacerse de los cuerpos.

Cuidado y precaución. El profesional fue categórico en cuanto a los riesgos que los órganos fosforados pueden representar para las personas. Por ello, al darse auxilio a un can envenenado deben tomarse precauciones y de ninguna manera, por ejemplo, dar aire de boca a boca como hizo en el pasado un propietario que así corrió gran peligro.

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