Una cipoleña se encadenó tras una estafa de gitanos
Cansados de los permanentes engaños y de la inacción judicial, un grupo de damnificados por estafas de gitanos que venden autos decidió realizar un escrache en la mañana de ayer en Neuquén capital. Una de las manifestantes, Zulma Rodríguez, es de Cipolletti y se encadenó frente a la propiedad de los sospechosos.
Rodríguez entregó $100.000 a Miguel Costich y Yolanda Cristo, integrantes de una familia gitana que le ofrecieron una camioneta Chery Tiggo. La estafa, que se investiga en la Justicia cipoleña, comenzó el 5 de agosto de 2014 cuando las víctimas vieron el vehículo y luego de probarlo entregaron 50 mil pesos en cheques y un monto similar en efectivo. “A los cheques los vendieron a las 48 horas en la financiera Vicente de Neuquén”, denunció Zulma.
“Nos dieron mil vueltas y nunca nos daban la camioneta, y cuando se enteraron que íbamos a hacer la denuncia, comenzaron las amenazas”, dijo la mujer que se encadenó en el portón de acceso a la casa de la familia Costich.
La denuncia por estafa fue radicada en una fiscalía de esta ciudad. “Porque acá en Neuquén son todos unos corruptos y una mierda, que no te dan respuesta”, afirmó la damnificada.
Tras la presentación judicial, las amenazas se hicieron realidad. “Una vez fueron armados a mi casa en Cipolletti, a partir de eso y por el tenor de las amenazas telefónicas, nos pusieron custodia policial durante 15 días”, indicó indignada Zulma, y recordó que una de las intimidaciones fue bien concreta: “Vamos a hacer cagar a tu familia”.
“Nos equivocamos nosotros. Antes habíamos comprado a otro gitano y fue muy honesto. Pensamos que este atorrante era hijo y nos estafó”, confesó la vecina cipoleña.
“Ellos han trabajado con mi plata y tuve que pagar abogados, y ellos se van a tener que hacer cargo de la deuda y los gastos”, agregó.
La magnitud de los afectados por la familia gitana que vende autos se reveló ayer cuando junto con Zulma Rodríguez y su esposo se sumaron a la protesta de vecinos de Allen y Cinco Saltos. En algunos casos, entregaron sumas de dinero menores aunque vivieron situaciones similares, con amenazas de muerte e intimidaciones.
En cuanto a las formas en que se contactaron con los vendedores, hubo clientes que lo hicieron a través de internet y otros concurrieron a la propiedad situada sobre calle Primeros Pobladores.
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