Un plan local para ahorrar un 30% en la construcción

Un comerciante busca sumar al Municipio a un nuevo modo de edificación.

El costo es el principal escollo para encarar el sueño de la casa propia. Incluso si se intenta a través de los programas de gobierno, como las cooperativas de viviendas que agrupan a miles de familias cipoleñas a la espera de un cupo en los planes federales. Un comerciante local del rubro de la construcción asegura que las viviendas se pueden ejecutar con un ahorro que varía entre el 30% y quiere que el Municipio utilice su receta. Con esa forma de edificar, el ahorro puede superar el 50%, aunque afectando la calidad.

Marcos Munguia contó que la idea es “popularizar” la construcción en seco para hacer posible el sueño de la casa propia. Se le ocurrió cuando hace poco la fábrica Barbieri -especialista en el steel framing (sistema constructivo abierto, de montaje en seco, muy utilizado en el mundo)- capacitó al personal. Entonces, descubrió todas las ventajas que tiene la técnica, en relación con la convencional manera de levantar casas con ladrillos, especialmente por el ahorro en costo y tiempos.

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Según detalló, las casas construidas en seco, de 36 metros cuadrados, oscilan entre los 95 y 105 mil pesos finales. Como comparación sirven las unidades del Plan Federal 2 que el IPPV entregó -y construye- en la ciudad. Tienen 48,96 m2 cubiertos y los contratos promedian unos $574 mil por unidad. La diferencia por metro cuadrado puede llegar a ser 8807 pesos, aunque depende de la cantidad de capas de las “paredes” (ver aparte).

Reconoció que la gente le tiene desconfianza y cree que son cajas de cartón, pero explicó que esa sensación se pierde cuando se conocen todas sus propiedades: son viviendas que no se prenden fuego, tienen mayor aislación térmica, menor resonancia acústica y son difíciles de romper. En la zona pueden durar hasta 400 años y los plazos de ejecución son mucho menores. “La misma casa que te lleva un año o año y medio la hacés en tres o cuatro meses”, sostuvo el comerciante, que conoce del rubro porque tiene un corralón.

Agregó que son un 30 por ciento más baratas, son antisísmicas e impermeables. “La gente prefiere el ladrillo por tradición, hay que popularizar la técnica y así vencer las barreras”, enfatizó.

“El problema mayor es que la gente lo acepte, porque muchos no conocen el producto”, sostuvo. Por eso, insistió en la necesidad de “popularizar” las bondades de la construcción en seco.

Placas versus paredes de ladrillos

Las placas que se utilizan en la construcción en seco son cementadas; llevan, además, lana de vidrio como aislante, otra placa de madera y otros aislantes. Luego viene la perfilaría, de acero galvanizado, y se completa con una placa de yeso, todos materiales impermeabilizados e ignífugos. “El problema está cuando no se utilizan los materiales que corresponden”, advirtió el comerciante consultado. Son más delgadas que las paredes tradicionales, pero quienes las utilizan aseguran que igual de firmes.

El proyecto

Una de las patas más importantes del proyecto que tiene en mente es ser el nexo entre la fábrica que capacita gratis y los municipios para que se puedan formar sin costo a los propios beneficiarios, cooperativas o empresas que deseen hacer casas. Así, muchos vecinos tendrían las herramientas necesarias para poder hacer viable su sueño de la casa propia.

Munguia reconoció que, por el rubro al que se dedica, la iniciativa representa “una oportunidad de negocio”, pero aseguró que también es “una solución rápida y económica a la problemática habitacional que hay en la zona”, advirtió.

El empresario se ofreció como nexo con todos los municipios del valle, para que puedan organizar cursos para formar a los habitantes de sus ciudades. Munguia espera poder vender luego los materiales, aunque en la región ya existen numerosos comercios que venden las distintas líneas de construcción en seco, una modalidad ya extendida, pero que hasta el momento parece reservada a las grandes constructoras.

Sortearía un prototipo para generar confianza

La casa que Munguia va a presentar como proyecto tiene la forma de un cuadrado de 36 metros cuadrados. Consta de dos habitaciones de 9 m2, un baño de 1,60 x 2 m y una cocina-comedor integrados de 15 m2, con una puerta de ingreso y otra de salida. Apenas un poco más pequeñas que las que actualmente construye el gobierno nacional, a través del IPPV. Además, el prototipo incluye los pisos, el techo de chapa y las conexiones de luz, agua y gas, aunque no la platea y las cloacas. “Es una casa de plan en condiciones para ser habitada”, apuntó el comerciante cipoleño.

El vendedor apunta al segmento medio-bajo de la población, pero la técnica bien se puede aplicar para viviendas de mayores dimensiones e incluso edificios. Actualmente, dijo que en la Cámara de Comercio realizan un análisis finito de los costos para presentar la propuesta a los municipios. Con algunos de ellos, Munguia ya mantuvo algunas conversaciones informales para poner en marcha el proyecto.

En paralelo, tiene la idea de sortear una casa a fin de año y “debutar” así como empresario; además de presentar el proyecto en el concurso que va a lanzar la cámara para elegir al “joven emprendedor” destacado del año.

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