Un cipoleño zafó de acusación por brutal asesinato tumbero

Había ocurrido en una cárcel federal.

Un cipoleño que permanecía preso en la cárcel federal neuquina zafó de una dura condena por homicidio y, días atrás, la Justicia le confirmó su absolución. Junto a dos chubutenses, estaba acusado de hacerle el “chanchito” a Diego Salvatierra, una práctica tumbera que consiste en brutales golpizas a internos maniatados de pies y manos. Sin embargo, las pruebas reunidas por la fiscalía no fueron contundentes y, además, el silencio de gran parte de los presos poco ayudó para identificar a los autores del salvaje ataque que derivó en el fallecimiento de Salvatierra.

El proceso estuvo presidido por el Tribunal Oral Federal de Neuquén, que buscó esclarecer lo sucedido en el pabellón 7 de la vieja Unidad 9 del Servicio Penitenciario Federal. En ese lugar, el 13 de junio de 2013 un preso fue interceptado por no menos de tres personas en el salón de usos múltiples, atado de pies y manos, y golpeado con puños y patadas. Tras un par de horas, fue encontrado por el personal penitenciario y trasladado de urgencia al hospital Castro Rendón, aunque igualmente murió por las graves heridas.

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A pesar del pacto de silencio entre presos, los investigadores del hecho centraron sus principales sospechas sobre tres internos: dos chubutenses, oriundos de Trelew y Cholila, y un presunto cómplice de Cipolletti, identificado como Pablo Martín Luna, de 44 años. De manera inicial, precisaron fuentes judiciales, se atribuyó a Luna una acción sorpresiva, que favoreció la intervención de los presidiarios de Chubut y la golpiza a Salvatierra.

Sin embargo, con el correr del tiempo, las pruebas en contra de los sospechosos se fueron diluyendo y tampoco pudo sostenerse la supuesta alevosía.

Los aportes de los presos que, en el caso de algunos accedieron a hablar como testigos de identidad reservada, apuntaron a que no desconocían la existencia del anuncio de una pelea el día del hecho, aunque negaron una posible premeditación de asesinar a una persona en particular.

El principio de la duda fue definitivo a la hora de la absolución, que no solo alcanzó al cipoleño Luna sino también al resto de los acusados. Entre las pruebas que se valoraron se encuentra una grabación de una cámara de seguridad, que fue analizada por la Superintendencia de Investigaciones de la Policía neuquina y no pudo establecerse cómo fue la agresión; apenas se pudo ver a Salvatierra inconsciente.

Una investigación deficiente

Pablo Luna se encuentra alojado en el Establecimiento de Ejecución Penal 5 de Cipolletti. Más allá de la acusación en su contra y el resto de los internos, los magistrados federales hicieron hincapié en la investigación deficiente, que impidió encontrar culpables. “Son extremos que, en lugar de permitir recrear el suceso mortal, dan cuenta de las falencias de la investigación y menoscaban los escasos elementos de cargo”, se quejaron en la sentencia.

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