Seguirá política no eutanásica
En la ciudad, a partir de cuestionamientos públicos efectuados por referentes de la Asociación Protectora de Animales (APRA), se ha instalado una fuerte polémica por la situación de los perros sueltos. Desde la entidad se ha sugerido la posibilidad de que, desde el Municipio, se esté propiciando la eliminación de los canes, previa su captura y desaparición de las calles.
Di Tella fue enfático en cuanto a que, en el futuro, con las nuevas disposiciones que se están evaluando, no se cambiará el estatus de Municipio no eutanásico que tiene en la actualidad Cipolletti, donde está prohibido el sacrificio de perros como método para regular la población de la especie.
«Vamos a seguir con el programa de castración de perros y gatos, con el que estaremos próximamente en Las Perlas. Por ahora, el programa va a estar hasta fin de año y en 2010 veremos», manifestó.
El funcionario dijo que prefería no mencionar la cantidad de dinero que viene invirtiendo la comuna para las campañas de esterilización porque podría haber vecinos que cuestionen que esos fondos no se destinen, por ejemplo, a la alimentación de niños carenciados. Solamente acotó que se trata de «un número importante. Es mucho».
Expresó, por otro lado, que de su parte no existe una «mala relación» con la APRA, pese a las críticas que ha planteado la entidad en contra del Municipio. «Nunca tuve problemas» con su dirigencia, manifestó.
Operativos
La referente de la Protectora puso en duda, sin embargo, que el destino de los animales sea la guardería en cuestión. «Los perros no son llevados a la Isla Jordán, los perros desaparecen. Faltan 14 perros que había en la guardería, unos 30 que solían andar por la plaza San Martín y el Paseo de la Familia. También están faltando los perros que iban al parque Meteorológico», manifestó.
Sostuvo que en la actualidad no se estaría respetando la categoría de municipio no eutanásico de Cipolletti y dijo que su organización evalúa la posibilidad de impulsar iniciativas de diversa índole a nivel provincial y nacional para dar a conocer el problema y buscar que se revierta.
De este modo, las relaciones tienden a mantenerse tensas entre la comuna y la APRA, por lo que se plantea la necesidad de prontos acuerdos entre las partes.
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