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Se ocultó detrás de una pila de leña y le pegó un tiro de frente y en la cara

El imputado de matar a Ariel Molina cerca de un canal, en Puente 83, fue acusado de homicidio calificado por el uso de arma de fuego y permanecerá detenido con prisión preventiva por 4 meses.

Acusaron a Segundo Fernández Soto, de 52 años, de haber sido el autor del disparo mortal que recibió la víctima, reconocida como Héctor Ariel Molina, el pasado 21 de noviembre, cerca del canal de riego que pasa por el barrio Puente 83. La jueza Laura González Vitale dio por formulados los cargos y ordenó la prisión preventiva por 4 meses para el imputado, luego de considerar que en libertad podía influir sobre los testigos y entorpecer así la investigación.

La audiencia de este viernes dio detalles del crimen y del conflicto previo que mantenía la familia Fernández con los Molina. Segundo, el acusado, tiene una despensa cercana al canal de riego donde fue el hecho; y no le quiso vender bebidas alcohólicas a Ariel, la víctima. Más tarde, algunos vecinos escucharon los disparos.

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Según la fiscalía, el imputado estaba ahí y planeó el ataque contra Molina: se escondió detrás de una pila de leña y le disparó de frente y en la cara, cuando la víctima se encontraba en el canal de riego cercano a su casa.

"La última persona que estuvo enfrente de Ariel Molina (la víctima) fue Segundo Fernández (victimario)", expresó el fiscal del caso Martín Pezzetta.

Los médicos forenses calculan que el presunto autor disparó a una distancia aproximada de 2 metros. Se presume, además, que utilizó una escopeta o una tumbera calibre 16, ya que en el lugar los investigadores encontraron dos tacos con municiones compatibles con ese calibre.

La jueza dio por formulados los cargos y avaló el planteo que realizaron Pezzetta y los abogadores querellantes Diego Vázquez e Iván Chelía, en representación de la familia Molina. Pidieron que se resguarde la tranquilidad de las personas que habían ofrecido declaración testimonial; y la jueza hizo lugar.

González Vitale advirtió, además, que el imputado había realizado algunas maniobras para entorpecer la investigación y hacer desaparecer evidencia, como el arma homicida, su celular y la ropa que llevaba puesta al momento del hecho.

Eso sí, no hizo lugar al peligro de fuga que pretendía achacarle la parte acusadora, ya que ponderó el hecho de que el imputado se haya presentado de forma voluntaria en la Comisaría 26 de Fernández Oro. La magistrada, en este punto, no consideró que haya elementos suficientes para pensar que podría huir de la provincia y el país. No obstante, por el riesgo de que pueda perturbar a los testigos permanecerá detenido.

La parte acusadora había pedido seis meses de prisión preventiva. La defensa del imputado, representada por el abogado Rischmann, dijo que apelará la resolución.

De acuerdo a la teoría fiscal, el hecho ocurrió el pasado 21 de noviembre, entre las 3.30 y las 4.30 de la madrugada, cerca del canal de riego que pasa por Puente 83, enfrente del comercio que es propiedad del imputado.

Días previos, los Molina y los Fernández habían manifestado sus diferencias de forma violenta. Hay testigos que vieron a los dos hijos del acusado efectuando disparos con una escopeta, como así también surge de las declaraciones que Fernández padre no le quiso vender bebidas alcohólicas a la víctima y está lo amenazó de muerte y le dijo que le iba a prender fuego la casa de un familiar.

La conflictividad entre ellos terminó de la peor manera, con un muerto y Fernández padre detenido. Incluso, posterior al hecho, la familia del imputado se fue a vivir a Balsa Las Perlas.

Los hijos de Fernández no están bajo sospecha porque la fiscalía pudo acreditar con otros testimonios que no estaban presentes al momento del hecho. Uno se encontraba en casa de sus suegros, y el otro en el domicilio de la novia.

Hay prueba subjetiva que respalda la teoría de la fiscalía y la querella, pero la evidencia más importante que aportaron en la audiencia fue la prueba objetiva del rastreo que hizo un perro de la Policía, en base a la impronta del olor que tomaron del imputado. "Nos dice que los caminos del victimario y la víctima se cruzaron donde quedó el cuerpo. Es una prueba ineludible de que Fernández estuvo enfrente de la víctima justo cuando se produjo el resultado fatal", sostuvo el fiscal Pezzetta.

Luego del crimen, la Policía allanó la casa de Fernández, pero no lo encontró. Cerca de las 11, llegó a su domicilio y manifestó que volvía de trabajar, en una entrevista que mantuvo con la fiscalía presente en el lugar. Sin embargo, dos compañeros dijeron que no tenía que ir a trabajar ese día. "Fue una mala justificación", indicó el fiscal.

El imputado permanece detenido en la Comisaría 26.

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