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Quieren condenarla por impedimento de contacto

Una cipoleña fue juzgada, aunque su hijo se niega a ver al padre.

Una madre cipoleña vive por estas horas una situación de mucha angustia debido a un proceso legal que podría derivar en una condena por el delito de impedimento de contacto y, además, por la posibilidad de desprenderse obligadamente de su hijo. Se trata de un hecho casi sin precedentes en la región valletana, y no deja de llamar la atención de la abogada de la mujer la celeridad de la Justicia local para llevarla a juicio oral. La sentencia se conocerá esta semana.

“En el desarrollo del debate intentamos denunciar que no había ningún acto de impedimento de parte de Débora, sino que el deseo de no ver al padre era específicamente del niño”, explicó Gisella Moreira, quien defiende a la mamá.

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El menor fijó su posición en varias oportunidades y, en general, se pronunció de manera negativa. “Hay una audiencia específica del juzgado de Familia, donde le preguntan en varias oportunidades si él quería ver el padre y el niño dice enfáticamente que no”, destacó la abogada.

En este marco, la profesional entendió que deben privilegiarse los derechos del menor y “niños y niñas tienen que expresar si tienen un deseo o no de ver a su padre y no se puede vincular forzosamente a un niño cuando no existe vínculo alguno”.

Como contrapartida, el padre dejó de cumplir con la correspondiente cuota alimentaria desde hace más de medio año y lo reconoció durante el debate. Sobre este punto, Moreira indicó que “no se está haciendo cargo de esa obligación, que tiene una pena establecida en el Código Penal por incumplimiento de los deberes parentales y, de hecho, en el desarrollo del juicio, dijo que no quería depositar la plata porque no quería que sólo se le pida plata; a confesión de parte, no tenemos que probar nada”.

Otro de los puntos negativos que se encargó de remarcar Moreira fue el derrotero del proceso penal, que no hace más que reforzar la idea del niño de no ver a su padre porque se está juzgando a su madre. Apuntó que “es un niño que tiene casi 10 años y se da cuenta de todas estas situaciones, se agrava aun más su deseo de no querer ver al padre porque él lo toma como una represalia a su madre: toma posición, cualquier niño lo haría”.

Desde hace medio año el padre no cumple con la cuota alimentaria. Sin embargo, la primera en llegar a juicio fue la madre, supuestamente por impedir el contacto.

Atender los intereses del niño

En relación con la actuación de los actores del Poder Judicial cipoleño, la abogada Gisella Moreira se mostró crítica y planteó que enfatizaron “el derecho a la mínima intervención penal” y que “este tipo de situaciones y delitos se podrían haber resuelto con una verdadera alternativa de resolución de conflictos. “Si la primera opción, que fue la suspensión del juicio a prueba, no pudo realizarse, se tendría que haber realizado nuevamente y se evitaba este juicio”, dijo.

Más allá del planteo particular, tanto Moreira como su representada alertaron sobre el pésimo antecedente que podría sentar una condena de este tipo.

Por último, la profesional no ocultó su enojo con la actitud de la defensora de Menores Alicia Merino, “que sugirió el retiro de la guarda del niño de parte de Débora”. De manera contundente, señaló que “ella está ahí para atender los intereses del niño y no para defender los intereses de la querella ni del padre”.

La sentencia se conocerá el jueves, al mediodía, y estará a cargo del juez Marcelo Gutiérrez.

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