Quemaron a una piba con agua hirviendo

Tiene 14 años. Sospechaban de su pareja, pero ahora la Justicia apunta a la madre.

Una chica de apenas 14 años llegó al hospital Pedro Moguillansky con quemaduras de agua hirviendo en su cuerpo que encendieron inmediatamente la alarma entre los trabajadores del lugar. Es que la piba ya había sido internada en otras oportunidades por lesiones de distinto tipo.

La sospecha inicial giraba en torno a su pareja, de 33 años. Sin embargo, la versión que dio la víctima no fue tal y la Justicia puso bajo la lupa a familiares directos de la menor.

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El director del hospital, Carlos Lasry, confirmó a LM Cipolletti que la menor llegó a la guardia del hospital el martes pasado. Allí los médicos la asistieron y luego la derivaron al sector de Pediatría, donde permaneció internada un día y medio. Luego le dieron el alta, tras el visto bueno de un mayor responsable, que en este caso fue la madre.

Lasry aseguró que su vida no corrió peligro porque las lesiones que presentaba eran leves y no necesitaron más que una curación. No obstante, confirmó que desde el hospital se consideró necesario hacer conocer la situación a otros organismos del Estado porque la menor ya era conocida por haber sido asistida con anterioridad por episodios violentos.

"Hay un antecedente previo", sostuvo, y agregó: "El caso ya está en la Justicia y tiene el seguimiento de Protección Familiar".

Cuando los investigadores judiciales comenzar a reconstruir la historia y empezaron a hurgar en las relaciones interpersonales de la víctima, comprobaron que la alarma que se activa cada vez que se toma conocimiento de una situación de violencia de género, en este caso, había sido apresurada y hasta errónea.

Así lo confirmó la propia fiscal Rita Lucía, quien dijo que la investigación está en curso y, por el momento, no pueden descartar ni confirmar ninguna hipótesis. "Lo que sí es cierto es que se trata de una chica vulnerable que ya había sido intervenida por situaciones de riesgo".

Pero ahora se cree que la pareja de la chica, sobre quien recayó la sospecha inicial, no sería responsable de sus quemaduras, por lo que no se trataría de un caso de violencia de género, sino de violencia intrafamiliar. Es más, se supo que la piba no vive en la casa familiar, de donde se fue luego de varios problemas en los que la violencia, al parecer, estuvo siempre presente.

Extraoficialmente trascendió que la investigación no avanzó con imputaciones y hasta el momento pone el acento sobre el trasfondo que existe entre la adolescente y su madre, sin perjuicio de las lesiones reales que la chica sufrió en el cuerpo y la cara, y que al parecer las atribuye a un accidente doméstico ocasionado por una olla con agua hirviendo.

¿Violencia intrafamiliar o de género?

La fiscal Rita Lucía dijo que muchas veces se encienden alarmas que no son tales. Y este parece ser el caso. Es que desde el hospital alertaron sobre un caso de violencia de género, cuando en realidad la cuestión iba por otro lado, o por lo menos así se cree. En ese sentido, la funcionaria judicial diferenció entre lo que se considera violencia de género y violencia familiar. "El hospital tiene gente que conoce de estos temas, pero no siempre están y en algunas ocasiones intervienen personas que no están igualmente capacitadas. Lo que ocurrió en este caso de una desinteligencia", afirmó Lucía. De todas maneras, aclaró que la investigación está aún en curso y que no osaría en descartar ninguna hipótesis. , la Fiscalía que entiende en estos casos, a cargo de Lucía, sigue una investigación, en tanto, personal de la Oficina de Atención a la Víctima se ocupa de brindarle contención a la menor y su entorno.

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