Le mandó peluches, golosinas y una carta de amor: terminó condenado por hostigar a su expareja
Parecía un gesto romántico, pero violó una restricción judicial. Ya la había golpeado y amenazado semanas antes.
Lo que a simple vista podía parecer un intento de reconciliación terminó siendo considerado por la Justicia un nuevo episodio de violencia de género.
Un hombre fue condenado luego de enviarle a su expareja osos de peluche, golosinas y una carta donde le decía que la amaba y le pedía perdón. Pero detrás de ese aparente gesto afectuoso había algo mucho más grave: estaba incumpliendo una prohibición judicial que le impedía cualquier tipo de contacto con la víctima.
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El caso fue juzgado en el Foro de Jueces Penales de General Roca.
Un mes antes había entrado a la casa y la golpeó
La situación no era aislada. Apenas un mes antes, el mismo hombre había protagonizado un episodio mucho más violento.
Según la investigación, ingresó sin autorización a la vivienda de la mujer pese a que ya existía una orden judicial de restricción. Una vez dentro comenzó a insultarla, le recriminó haberle arruinado la vida y le aseguró que no iba a dejarla vivir en paz.
Durante esa agresión la golpeó en el rostro, provocándole lesiones leves que luego fueron constatadas.
Tenía prohibido acercarse, hablarle o molestarla
Ambos episodios ocurrieron mientras se encontraba vigente una medida cautelar dictada por el fuero de Familia.
La disposición le prohibía acercarse a la víctima, establecer cualquier tipo de contacto o realizar actos que pudieran perturbarla.
Sin embargo, decidió ignorar esa orden judicial y volvió a aparecer en la vida de la mujer, esta vez disfrazando el hostigamiento bajo una supuesta demostración de amor.
La condena y las reglas que deberá cumplir
Tras reunir las pruebas, la Justicia lo condenó a seis meses de prisión de ejecución condicional.
La sentencia lo encontró responsable por dos hechos de desobediencia judicial, violación de domicilio y lesiones leves agravadas por el vínculo y por haber sido cometidas contra una mujer en un contexto de violencia de género.
El fallo se dictó mediante un procedimiento abreviado acordado entre Fiscalía y Defensa, instancia en la que el acusado admitió su responsabilidad.
Talleres obligatorios y prohibición total de contacto
Además de la condena, el tribunal impuso reglas de conducta por dos años.
Entre las medidas, deberá mantener domicilio fijo, no acercarse a la víctima ni contactarla bajo ninguna circunstancia y someterse al control del Instituto de Asistencia a Presos y Liberados.
También tendrá que asistir a talleres sobre nuevas masculinidades o violencia de género, además de abstenerse del consumo de drogas y del abuso de alcohol en la vía pública.
La sentencia quedó firme y, si incumple cualquiera de las condiciones, podría terminar cumpliendo prisión efectiva.
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