Pájaros de acero surcando el cielo
La Escuadrilla Argentina de Acrobacia Aérea sorprendió a propios y extraños con su danza única en el cielo rionegrino convirtiendo al gran astro en un testigo privilegiado de cada uno de los movimientos con que los tres pájaros de acero dieron inicio al 15º Festival de acrobacia y aeromodelismo que organiza el Aéro Club de Allen.
El director y reconocido piloto de la cuadrilla, César Falistocco, junto a sus colegas Dino Moline y Ernesto Acerbo fueron los encargados, ayer, de abrir la tarde de acrobacias que se extendió durante varias horas y que hoy continuará hasta que el sol lo disponga.
"Hay un entusiasmo enorme, una calidad de espectáculo que es magnífica y una gran amistad que se vive entre la gente y los pilotos que nos encontramos después de tanto tiempo para festejar el 53º aniversario del Club", contó el piloto y encargado de la organización, Julio Contreras.
El presentador de las escuadrillas, Ricardo "Loro" Lezcano, después de dar una dinámica y exhaustiva explicación sobre lo que vendría, dio paso al silencio para que el público disfrute de la cortina musical que siempre suena antes de que la Escuadrilla Argentina despliegue su danza en el cielo.
La gente no hizo más que observar hacia el infinito durante unos minutos en los que las tres aeronaves Rans (modelos S-10 y S-9) al ritmo de un tango formaron un triángulo perfecto para comenzar con el show aéreo. En el vértice de la figura geométrica se encontraba Falistocco y a sus lados Moline y Acerbo quienes sorprendieron y recogieron interminables aplausos de un público que admiró cada uno de los movimientos. La hoja de trébol, el vuelo invertido, el tonel y la hermosa flor de lis, en el cierre de la acrobacia fueron algunas de las destrezas con los que estos tres pilotos circundaron y pintaron el cielo de Allen.
Adrenalina
El triple campeón argentino de aeromodelismo, Víctor Cerda, llegó desde Almafuerte (Córdoba) con su réplica de un Rans S-9. El hombre la construyó a "una escala del 50 por ciento", comentó Cerda, minutos antes de prepararse para maniobrar, desde un sofisticado control, a su aeronave.
Mientras algunas personas disfrutaron del día en las gradas tomando mates con torta fritas o disfrutando de una hamburguesa otros eligieron ayunar, tomar coraje y realizar un vuelo de bautismo. Mamá Silvana, Nicanor y Martina, fuero una de las familias que se animó a volar. "Fue una experiencia muy linda, más de lo que esperaba", contó la madre. "Si muy contento, filmé todo el viaje para mostrarle a mis amigos y familia", dijo, por su parte, Nicanor. En tanto que Martina, contenta saltó a los brazos de su padre que esperó a la familia en tierra.
Otras de las opciones que brindó el Aero Club fue saltar en paracaídas. El salto se realiza desde los 3.000 metros donde se produce una caída libre que en el término de 40 segundos deja a la persona en los 1.200 metros, momento en que se abre el paracaídas para que la persona durante "siete minutos viva una experiencia brillante antes de tocar tierra", dijo el instructor, Guido Muñoz.
"Es una fiesta que para nosotros tiene una connotación muy importante que es juntarnos con amigos y la gente del ambiente", contó, Julio Contreras.
Las instalaciones del Aero Club se ubican sobre la Barda Norte, a 1.500 metros del ejido urbano de Allen. Para hoy esperan 5.000 personas. Además de las acrobacias, vuelos y saltos, los asistentes podrán disfrutar de aviones experimentales.







