Otro imputado por el asalto a la distribuidora del barrio Brentana
Fue visto en la camioneta de la firma que se llevaron los ladrones, pero no lo ubican por ahora en el lugar del hecho. Quedó en libertad, monitoreado satelitalmente. A otro acusado le dieron prisión preventiva.
La jueza Sonia Martín le formuló cargos este martes a otro joven por el asalto tipo comando que se registró el martes de la semana pasada en la distribuidora de quesos y fiambres ubicada en Juan XXIII casi Dante Alighieri, en el barrio Brentana de Cipolletti.
El imputado es Carlos Jaramillo, quien quedó en libertad aunque será monitoreado por un dispositivo electrónico. Además le prohibieron ingresar al barrio Anai Mapu, donde viven testigos que lo involucraron en el hecho.
El fiscal Martín Pezzetta le adjudica, inicialmente, una participación secundaria en el violento atraco, pues fue observado en la camioneta Fiat Fiorino que los ladrones se llevaron del comercio, la que luego apareció abandonada en el asentamiento 2 de Febrero, vecino al Anai Mapu.
Hasta el momento la investigación no lo ubica en el lugar del golpe, aunque aún hay distintos elementos de prueba que deben ser analizados. Por eso pudo volver a su casa, producto de un acuerdo alcanzado entre su abogado particular, Pablo Barrionuevo con el Fiscal. Entre los motivos esgrimidos, se destacó que tiene tres niños pequeños y es el sostén económico de la familia. Además en caso de ser condenado, la pena sería de cumplimiento condicional -no iría a la cárcel- pues no tiene antecedentes.
Jaramillo aparece en el caso porque fue visto circular en la Fiorino por el Mapu en compañía de Jonatan Alberto Manque, quien el lunes quedó imputado como uno de los cuatro autores del asalto, por lo que hay al menos tres prófugos que ya estarían identificados.
Manque es el propietario de la Chevrolet Meriva en que la banda fue hasta el comercio. Ese vehículo fue secuestrado durante la serie de allanamientos realizados el último domingo, en que ambos hombres fueron detenidos.
Su situación es mucho más complicada, ya que la calificación enrostrada es asalto doblemente agravado por el uso de armas de fuego, en poblado y en banda. Quedó detenido en prisión preventiva.
Entre las pruebas que lo comprometen se destacan las imágenes captadas por cámaras de seguridad de la firma y de otros locales vecinos, como las del 911. Pero también hay testigos y pericias que realizó el Gabinete de Criminalística, además del trabajo de la Brigada de Investigaciones.
Toma fuerza la teoría del enfrentamiento a balazos
En la presentación de Pezzetta, relató que los delincuentes llegaron en la Meriva y bajaron portando armas de fuego y sus rostros cubiertos y redujeron al personal que se encontra en el local, entre ellos su propietario, a quien le dieron varios culatazos en la cabeza.
Buscaban dinero y se llevaron cerca de $200 mil y teléfonos celulares.
Mencionó asimismo que los ladrones se llevaron la Fiorino porque el cómplice que había quedado de campana escapó en la Meriva luego de que sujetos -hasta el momento desconocidos- pasaran a bordo de un auto, desde el que efectuaron disparos de armas de fuego.
Aún no hay una explicación firme respecto a este incidente. Una de las hipótesis que se maneja es que era otra pandilla de ladrones también había ido con la intención de cometer un asalto.
Aquí se abre la posibilidad de que ambos grupos delictivos recibieron el mismo dato sobre la presencia de una suma de dinero mucho más importante.
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