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No conformó la condena al ladrón que faenó un caballo de equinoterapia: "Justicia con sabor a poco"

El acusado admitió su culpa en un juicio abreviado, pero seguirá en libertad. Los restos del animal habían sido encontrado en un freezer de su casa.

Nunca dejó de indignar el crimen de Carlitos, el caballo que robaron de un centro de equinoterapia de Catriel, el que luego encontraron faenado. Pero ahora la bronca revivió tras conocerse la sanción que la Justicia le impuso, acuerdo mediante, a uno de los desalmados que cometieron el hecho.

“Justicia con sabor a poco, pero fue lo que pudimos hacer”, lamentó Sergio Retamales, referente de la Asociación Civil “Kawel Anay”, la institución damnificada que brinda contención y atención terapéutica a decenas de niños, jóvenes y adultos con capacidades diferentes.

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“Se dictó sentencia... Y se hace tan difícil hablar, sigue en mi estómago esa opresión y este nudo en la garganta. Tenemos que sanar, nos lo merecemos”, “Ojalá haya una justicia social”, “Me queda la esperanza de la justicia divina”; “Dios, familia, gente buena y este bendito lugar nos contenga y nos cuide”, agregó el vecino, con el mismo tono de angustia y decepción.

Carlitos, caballo carneado 3

Carlitos, un tordillo manso de 16 años de edad, fue robado el 2 de julio de 2024 del predio que posee la institución, ubicado en un sector rural en cercanías al acceso sur de la localidad petrolera rionegrina.

La desaparición del animal generó una enorme conmoción en la comunidad, y desde la entidad damnificada rogaron a través de las redes que lo devuelvan y que no lo maten. Pero lamentablemente pocos días después la policía allanó el domicilio de un hombre identificado como Juan Ceferino Coronado, de 27 años, como uno de los dos acusados.

Coronado, quien vive con sus padres e hijos en Sargento Vidal, la localidad del Alto Valle ubicada a 35 kilómetros de Catriel, fue imputado por el delito de "abigeato" y le impusieron dos meses de prisión preventiva.

Huellas y videos

Su aparición como sospechoso había quedado comprobada por una cámara de seguridad que lo captó cuando se llevaba el animal junto a su cómplice. Pero además Retamales había seguido los rastros del animal, que tenían una particularidad que lo distinguía.

Con esos indicios la policía realizó el procedimiento en el domicilio de Coronado, donde encontraron restos del caballo. Algunas partes de su carne las habían cocinado y otras las habían guardado en un freezer. También habían encontrado enterrado el cuero del equino, y eso permitió su reconocimiento.

El final que le provocaron a Carlitos tuvo una enorme repercusión, e incluso fue reflejado en medios de alcance nacional.

Acuerdo de juicio abreviado

La causa judicial, en la que la Asociación se presentó como querellante, avanzó hasta la instancia del juicio. Pero en una audiencia realizada semanas atrás el Ministerio Público Fiscal representado por el fiscal Jefe Gustavo Herrera comunicó que habían alcanzado un acuerdo para cerrar el caso en un proceso abreviado, el mecanismo legal que se requiere la confesión del imputado, a cambio de recibir una pena atenuada.

Carlitos, caballo carneado

La propuesta, consensuada “tras distintas tratativas” con el abogado querellante Ángelo Zamataro Amaranto y el defensor del acusado, Pablo Barrionuevo, consistía en condenar a Coronado a dos años y seis meses de prisión en suspenso, que le permitían seguir en libertad, y pautas de conducta por el término de dos años. La ausencia de antecedentes penales permitía avanzar en esa solución.

La jueza Alejandra Berenguer aceptó el acuerdo presentado por las partes y dictó el fallo tal lo requerido. Indicó que las pruebas reunidas en la investigación y la confesión de Coronado confirmaban su culpabilidad.

Puntualizó que la pena propuesta era acorde con la calificación del delito enrostrado, el que oscila entre los dos y seis años de prisión. Pero, como era su primera condena, permite dejarla suspenso.

Pidieron que se mantenga lejos

En cuanto a las medidas de comportamiento que le fijaron en la sentencia y que deberá cumplir por el plazo de dos años, Coronado tiene prohibido acercarse a menos de 300 metros del predio de Kawell Anay. Fue un pedido planteado específicamente por la institución representada en el expediente judicial por Sergio Retamales y Patricia Roxana García.

El resto de las medidas son de rigor: fijar domicilio, no cometer nuevos hechos delictivos y “no consumir en exceso bebidas alcohólicas o estupefacientes en la vía pública”. Además, deberá presentarse cada dos meses en el Destacamento Policial de Sargento Vidal, y someterse al cuidado del IAPL -Instituto de Asistencia de Presos y Liberados-.

En tanto que del cómplice de Coronado, no habían surgido novedades.

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