No estuvo a la altura
Cuando uno se apresta a realizar un balance de una gestión municipal, hay dos variables que sobresalen del resto y que son las que generan en la gente la idea de si ese gobierno tuvo un buen desempeño.
Uno es el denominado “alumbrado, barrido y limpieza” y el otro es el vinculado a la obra pública, principalmente enfocado en el asfalto.
Está claro que el pueblo de Cipolletti le dio la espalda a Abel Baratti y es probable que este rechazo esté relacionado al déficit en estos aspectos. Los vecinos advirtieron una mala prestación en los servicios (suciedad en la vía pública y floja recolección de residuos) y un pésimo estado de las calles en muchos sectores (algunas de tierra que necesitan ser asfaltadas y otras con el pavimento muy deteriorado).
Y no es un detalle menor que sea el primer intendente de la ciudad que busca una reelección y pierde. Más teniendo en cuenta que en este país la gran mayoría de los que lo intentan, ganan.
Hace cuatro años, en una columna de opinión, escribí que el desafío del intendente era estar a la altura de los dos anteriores, Julio Arriaga y Alberto Weretilneck, quienes se destacaron por encabezar muy buenas gestiones. Evidentemente, Baratti no lo estuvo.
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