Multitudinaria marcha de apoyo a los chacareros
Ayer por la mañana un grupo numeroso de comerciantes del centro de Cipolletti cerró sus locales y marchó por las calles de la ciudad para respaldar a los productores frutícolas del Alto Valle en la larga batalla que vienen dando para que lleguen los fondos prometidos por Nación.
La concentración se realizó en la zona de los peajes, de donde partió la nutrida columna engrosada también por los productores a bordo de sus tractores. Los mercantiles, por su parte, realizaron el trayecto en autos particulares y camionetas.
Pascual Marrazzo, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Cipolletti, aseguró que la protesta fue “un verdadero éxito”. “Se juntó mucha gente por una misma causa. Estamos muy satisfechos”, dijo.
A su vez, señaló que el objetivo de la marcha “fue decirles a los chacareros que no están solos, que los acompañamos nosotros, los comerciantes y también el resto de los vecinos que también participaron de la movilización”.
El que también dijo presente en la marcha fue el intendente electo, Aníbal Tortoriello, quien destacó la iniciativa y, al igual que Marrazzo, definió como un éxito la jornada. “Una gran cantidad de comercios, por solidaridad, cerraron sus puertas. Pero además participaron muchas instituciones y vecinos en general”, valoró.
Foja cero
Tortoriello no le esquivó el bulto al conflicto y lamentó el desenlace que está teniendo la negociación con el gobierno nacional. “Teníamos expectativas con respecto a la reunión de hoy (por ayer), pero las palabras de Aníbal Fernández, que dijo que los van a atender recién el lunes, fue un verdadero baldazo de agua fría para todos. Además ya dijo Nación realizó todas las inversiones comprometidas para la fruticultura, cuando sabemos que no es así”, remarcó.
Por último, dijo que, a su entender, la salud de la actividad productiva del Alto Valle “está en estado crítico”.
Respaldo
Solidaridad de los vecinos cipoleños
Chacareros, comerciantes y vecinos en general participaron de la marcha de ayer que surcó las céntricas calles de la ciudad, a bordo de autos, motos, camionetas y tractores, dependiendo del caso.
A su paso muchas personas se sumaron y otras salieron de sus domicilios a saludar, algunos agitando banderas argentinas, mientras que muchos conductores acompañaban con bocinazos.
Fue muy significativa también la gran cantidad de persianas bajas en los negocios, principalmente de calle Roca y cuadras aledañas.
La protesta finalizó en el Derivador Centenario, ubicado en el ingreso a la ciudad por calle Pacheco.
Protestas con características similares se replicaron en Allen y Cinco Saltos.
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