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Mordiscones y piñas tras un audaz robo en las 1200

Un vecino atrapó a un menor y la madre no se quiso hacer cargo del delincuente.

GUSTAVO ARROYO
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Fue una semana difícil para los vecinos de la ciudad, con violentos atracos y audaces robos. Ayer fue el turno de Diego Labraña, de 31 años, quien tuvo que salir a la carrera detrás de un adolescente que se llevaba su televisor. Todo terminó de la peor manera, pero para el malogrado delincuente: fue derribado y golpeado en forma generosa. “Lo puse boca arriba y le empecé a dar”, confesó el vecino en diálogo con LM Cipolletti.
De igual modo, Diego no pudo alcanzar a un segundo ladrón, que se alejó con su moto de 110 centímetros cúbicos. El hecho sucedió alrededor de las 3:30 de ayer y la víctima del robo tenía que levantarse a las 7 para ir a su trabajo. Desde ya, se vio obligado a tomar un colectivo.
En apariencia, los autores del ilícito hicieron un trabajo de vigilancia previo para ingresar a la casa situada en las cercanías de Cobián y Alberdi. Forzaron las rejas de una ventana con una barreta y, en silencio, se concentraron en un televisor LCD y una moto. Con las llaves a su disposición, abrieron la puerta de ingreso y primero, uno de ellos se alejó con el vehículo. El segundo de los ladrones fue menos prudente y al abandonar la casa enganchó al televisor y despertó a Diego. “Escuché un ruido y salí, lo vi de espaldas. Me le tiré encima, lo agarré del cuello y me dio dos mordiscos en el brazo. Soltó el tele y lo tiré al piso, después entré a sacudirle”, describió el vecino de las 1200 Viviendas, que mantuvo una lucha cuerpo a cuerpo con el delincuente.

Cero lealtad
Evidentemente, los autores del robo manejan sus propios códigos y la lealtad no es uno de ellos. Desde varios metros, el que se había apoderado de la moto observaba la golpiza a su cómplice y sólo atinaba a gritarle al dueño de casa: “‘Largalo, largalo’”. Optó por abandonarlo a su suerte y se alejó a toda velocidad en el vehículo.
En tanto, el delincuente atrapado recibió otros golpes por parte de la esposa de Diego y una cuñada, muy molestas por su accionar. De manera simultánea, avisaron a la Policía, que arribó al lugar y procedió a su detención. A la hora de identificarlo, comprobaron que tenía 15 años y que se trata de un menor con frondoso prontuario.
El trabajador que logró reducir al ladrón remarcó que sintió temor por su familia y mucha bronca por la impunidad de los delincuentes. Junto a él dormían sus hijos de 2 y 11 años, que se despertaron cuando empezó la pelea. Lamentó la sustracción de la moto “porque la usaba para ir al laburo” y apuntó que no hubo novedades sobre su posible paradero. Sobre su reacción, no dudó en señalar que “hay que hacer justicia por mano propia” y se mostró sorprendido por la situación del menor detenido, que recuperó la libertad a las pocas horas por orden del juez de turno.
Lo más curioso de la detención, fue que los responsables de la Subcomisaría 79 se pusieron en contacto con la madre del adolescente y que esta les dijo que no tenía sus documentos: “‘Hagan lo que quieran, estoy cansada de ir a buscarlo’”, les espetó de manera tajante.