Se come todo en los restaurantes de Cipolletti y se va sin pagar con la misma excusa: "Es parecido a Colapinto"
Empilcha bien y habla "lindo". Ya varios recintos gastronómicos locales cayeron en la trampa y alertan al sector. Qué dijeron desde la comisaría cuarta a LMC.
De buen porte (algunos lo ven parecido al piloto Franco Colapinto), fluido hablar y elegantemente vestido para ganarse la confianza y evitar sospechas, saluda amablemente al ingresar y hasta conversa con el personal. Pide abundante sin fijarse en los precios, se come todo y luego se va sin pagar aprovechando la menor oportunidad que se le presenta. El modus operandi siempre es el mismo para escapar sin abonar: una supuesta llamada por teléfono le permite marcharse disimuladamente.
Un joven oriundo de Bahía Blanca mantiene en vilo al sector gastronómico de Cipolletti tras aplicar una astuta maniobra para retirarse de los restaurantes sin hacerse cargo de las cuantiosas sumas que consume. La modalidad, basada en el engaño y el aprovechamiento de los momentos de mayor movimiento, le permitió estafar a varios establecimientos conocidos de la ciudad aunque solo uno de ellos presentó la denuncia formal en la comisaría cuarta. Otros se limitaron a escracharlo por redes sociales.
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Tras un efectivo trabajo de inteligencia, personal de esa seccional logró identificarlo, estuvo demorado y quedó imputado, aunque actualmente se encuentra en libertad y en situación de calle en Cipolletti, por lo que se recomienda a los recintos gastronómicos estar atentos.
El sospechoso, cuyo perfil a simple vista no genera desconfianza, ingresa a los comercios con una imagen pulcra y una actitud sumamente cordial. Sin embargo, su objetivo es claro: degustar extensos menúes de varios pasos y consumiciones de alto valor para luego escurrirse del lugar sin dejar un solo peso.
La maniobra de la "falsa llamada"
El modus operandi del acusado es repetitivo pero efectivo. Según relatan los propios comerciantes afectados, el cliente pide entradas, platos principales, cerveza, tragos y bebidas sin alcohol, simulando una velada habitual. La trampa se ejecuta al momento de la sobremesa.
"Pide de todo, re amable, re divino... y después se hace el que sale hablando por teléfono o que lo llaman. Aprovecha el momento en que estás atendiendo otra mesa o hay mucha gente y se escurre, se va", explicó Veronica Pezo, propietaria del restaurante Rosolina, uno de los locales damnificados.
La comerciante remarcó además la apariencia del sujeto como factor clave para infundir confianza en el personal de salón: "Es bien plantado, educado para hablar y bien vestido. De target de clase media alta, engaña y engatuza a cualquiera por su aspecto".
Raid delictivo y detención policial
La seguidilla de hechos afectó a reconocidos puntos gastronómicos cipoleños. Entre los locales que sufrieron la misma estratagema se encontraróan "Borrego, Noble Campo y creo que también Antú" -enumeró Pezo- , configurando un patrón de estafas reiteradas en la zona.
Tras recolectar publiaciones de redes sociales y el testimonio de la mencionada comerciante, la Comisaría Cuarta de Cipolletti montó un operativo que derivó en la aprehensión del sospechoso. La dueña de Rosolina confirmó que acudió a las dependencias policiales a radicar la denuncia formal aportando los tickets del consumo no abonado por el muchacho que se maneja con total impunidad.
"Sabemos que habría realizado esta maniobra en varios comercios, si bien vino uno solo a denunciar. Lo tuvimos demorado, fue imputado. Incluso hubo un restaurante en que quiso hacer lo mismo y le retuvieron el teléfono. Anda en situación de calle", advirtió el comisario Diego Domínguez a este medio.
A estar atentos, más allá de que después de tanta exposición muchos piensan que en nuestra ciudad el bahiense "ya se quemó".
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