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Momento blanco: estilos nuevos

Quizás en busca de nuevos paladares, los vinos blancos ganan cada vez más espacio entre los consumidores que se animan a descubrir nuevas propuestas.

Que Argentina es un país de tintos, con Malbec a la cabeza, es algo que sabemos todos. Lo que no mucha gente tiene en mente, sin embargo, es que también es un país de vinos blancos. Blancos singulares, habría que añadir, que están creando una góndola diversa y atractiva en materia de estilos y que el consumidor no tarda en descubrir y apreciar.

Un dato. En lo que va del año visité unas 80 bodegas. Y en una mayoría, los programas de blancos crecen a ritmos notables, algunos con cifras de hasta dos dígitos. Para un puñado de productores, la exportación es un horizonte tentador. Para otros, el mercado doméstico es un campo fértil en que encontrar consumidores dispuestos.

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Más allá de los mercados de destino, una cosa vincula a los productores de vinos blancos: entre Chardonnay, Semillón, Sauvignon Blanc y Torrontés por mencionar algunas variedades, la cantera creativa de los blancos ofrece hoy una amplia gama de estilos. Desde blancos acerados y nerviosos, a otros untuoso y de buena frescura, blancos con crianzas largas y biológicas, otros sin una astilla de roble. En todo caso, puestos a descubrir nuevos sabores, asomarse a la góndola de los blancos es hoy garantía de un descubrimiento. Para los recién venidos, esta es una guía simple con algunos recomendados.

Chardonnay. Con 5700 hectáreas plantadas, la más cosmopolita de las blancas encuentra en nuestro país un rincón propio: los blancos de altura, elaborados en zonas límite de la cordillera; o los patagónicos, en el límite de la latitud sur, suponen una rara avis en el panorama mundial. Comparados con la Borgoña, son más maduros y concentrados, pero igualmente frescos; comparados con California, resultan vibrantes, igualmente untuosos y con frutas más frescas. Esos vinos son el resultado de terruños secos y continentales, fríos, que determinan un tipo de Chardonnay concentrado y de frescura elevada, que gana mucho con la crianza en roble.

Ese estilo de blancos supone un paladar universal, que puede ir desde Chardonnay crujientes de frescura a otros envolventes y siempre vibrantes, con complejidad creciente en sabor. Buenos ejemplos de estos vinos son: Dedicado Tupungato 2019, Vinculum 2019, Grand Chardonnay Terrazas de Los Andes 2019, Otronia 2019, Mauricio Lorca Inspirado 2021, Cadus Appelation 2021, a los que se suma una altísima gama con Adrianna Vineyard White Stones 2020 y Fósil 2021. Hay muchos más.

Semillón. Emblema de los blancos bordeleses, esta variedad estuvo ampliamente cultivada en Argentina. A la fecha, unas 700 hectáreas de viñas viejas dan testimonio de ese pasado glorioso. Con una inagotable capacidad de añejamiento –he probado ejemplares de la década 1940 y 1960 en plena forma– la nueva cara del Semillón en el país combina un punto de madurez y una crianza precisas, que dan vida a un blanco untuoso y a la vez refrescante, con largo sabor en el fondo de boca.

Los terroir que mejores uvas ofrecen son tres: Luján de Cuyo y Tupungato en Mendoza, Río Negro en Patagonia, siempre vinculado a viñas viejas. Buenos ejemplos son: Fin del Mundo Single Vineyard Finca Del León 2021, Escorihuela Gascón Pequeñas Producciones 2021, Perlas de Parcela 2021, Polígonos de Valle de Uco 2021, Norton Altura 2021 y El Enemigo 2019. Una rara avis es Michelini Muffato Certezas 2020.

Torrontés. La variedad blanca emblema de Argentina –al fin y al cabo es una criolla– está ampliamente cultivada en el Cafayate y en Chilecito en el NOA, donde se expresa en blancos florales y de cierta delgadez. Es en terruños más frescos, sin embargo, donde ofrece un perfil completamente renovado, como sucede con Cachi Adentro en Salta, Humahuaca en Jujuy y Valle de Uco en Mendoza. En esos rincones fríos el Torrontés ofrece un perfil menos marcado hacia la rosa y el jazmín y más hacia las hierbas y los cítricos. Consigue así un blanco fragante y de paladar refrescante y lleno. Buenos ejemplos son: Colomé 2022, El Esteco Old Vines 2021, El Enemigo 2019, Susana Balbo Signature 2021 y Alta Yarí 2021.

White Blends. De la combinación de uvas blancas nace una categoría bien interesante en nuestro país. Conocidos como White blends, con cortes que parten en general de Chardonnay o Sauvignon Blanc y que completan el volumen del vino con trazo de otras uvas, desde Semillón a Riesling y Torrontés. En la combinación alcanzan otro grado de complejidad, donde unas aporta el graso de boca, otras las notas aromáticas y otras la frescura. Si uno quiere descubrir blancos de estilo nuevo, esta es la categoría a la que hay que apuntar. Buenos vinos son: Luigi Bosca De Sangre 2021, Ruca Malen Capítulo 2 2021, White Blend Organic Gaia 2021, Proyecto Hermanas 2021 y Herencia Respeto 2021 son buenos ejemplos.

Según cifras preliminares del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el consumo de vinos blancos viene en aumento. Entre 2020 y 2021 esa cifra trepó un 11,7% para la primera mitad del año, mientras que los mismos guarismos preliminares para el comienzo de 2022 arrojó en total un 54% arriba entre el primer trimestre de 2022 y 2021. Hoy, el mercado doméstico se reparte en 70% de tintos versus un 30% de blancos.

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